.Diferentes diferencias.

El tiempo cambia las cosas. Y a las personas. Y los hábitos, prioridades, estados de ánimo, preferencias, modas… cambia incluso la belleza, no a peor, a diferente forma de percibirla. Cambia las relaciones entre las personas, su forma de comunicarse, la esencia de amarse y el afán por odiarse, la forma de enseñar y la actitud de aprender, la tarea de curar con eficacia, la manera de gastar más dinero en actitudes absurdas y cosas inservibles, modifica el hábito tan arraigado en nosotros de matar mejor y más rápido, incluso cambia las creencias algo que, por procedencia divina, nunca debería variar en su esencia.

Y muchas veces no nos damos cuenta de esos cambios hasta que nos falta un ser querido o cae en tus manos una fotografía de tiempos pasados, quizá más duros, pero sin duda menos maquillados que los actuales. Incluso el tiempo cambia las ideas y, lo que es peor, los ideales, y no para bien. Y echo la culpa al tiempo (pobrecita dimensión) porque algo debe ser chivo expiatorio de esa cobarde costumbre de no aceptar nuestra responsabilidad en los cambios. Y, a veces, en países supuestamente avanzados en lo social, en lo legal, en lo ideológico, cambian las libertades y los derechos, pero a peor. Y todo cambio supone sin remedio una comparación temporal sujeta a crítica y a veces a burla, este es uno de tantos demonios que como seres humanos criamos en nuestro más negro interior.

 

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La Sagrada Familia de Barcelona allá por el año 1915, a medio construir (como ahora), rodeada de cabras (catalanas) y con escasas perspectivas de un futuro urbanizable. Me imagino al genial Gaudí acudiendo fiel en alpargatas a supervisar la ingente tarea de crear esa suerte de catedral de estilo alienígena en unos años previos al debacle de la razón y el diálogo, años próximos al horror de dos inútiles guerras mundiales. La basílica a día de hoy, a medio construir (aún), rodeada de ciudadanos, turistas y guiris (que no son lo mismo) y de un urbanismo feroz aunque más humano que en otras grandes urbes. Hemos ganado terreno al barro y a la piedra, hemos perdido ilusión por la aventura y los traidores empellones de una cabra.

 

PicMonkey Collage

Miss América circa 1933. Miss América 2013. Aparte del reglamentario Photoshop, es evidente que la cosa estética ha cambiado, como siempre lo ha hecho a lo largo de la historia de la belleza humana. Centrándome en la belleza femenina, y después de pasar por velludas Habilis de anchas caderas, rotundas griegas de sutil aritmética, suculentas romanas aficionadas a sudorosos gladiadores, escuetas Ming´s sujetas a continuas torturas estéticas, elegantes imitadoras de las Médici´s girls, carnosas heroínas de Rubens donde uno podía sucumbir en sublime asfixia o exuberantes tahitianas de firmes pechos que pudo catar el Capitán Cook como buen marino, el ideal femenino de belleza ha variado cual péndulo de Foucault regido no por leyes físicas, sino por caprichos de los peludos caballeros, que mucho tienen que ocultar bajo sus tripas y papadas.

 

PicMonkey CollageLa maravillosa naturalista Jane Goodall en Tanzania (en 1964, foto de Hugo Van Lawick); sentó las bases del mejor conocimiento etológico de nuestros primos los simios y extendió la necesidad de una eficaz e inteligente protección del medio natural, sede y principio de nuestro bienestar. La eterna e incombustible Isabel II del Reino Unido, que dice ser Reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Soberana de los Reinos de la Mancomunidad de Naciones. La intención, estilo y “acting” de cada una de ellas contrasta con fuerza: mientras una apenas roza la mano del animal mostrando respeto y humildad, en espera que sea la “bestia” la que establezca la comunicación y respetando su natural proceder, la otra promueve una actitud, qué menos, de servilismo por esa parte de esa humanidad que les va el rollo feudal, la Reina inclina la testa levemente porque es el único gesto permitido y, eso sí, recibe, siempre recibe la pleitesía y los presentes de los súbditos. El Genial pintor Miguel Ángel hubiese preferido plasmar a Goodall en la Capilla Sixtina en tan sublime actitud para con la creación, que para eso es más atractiva que el barbudo Dios representado y que para eso la mujer es origen de toda vida humana… pero eran otros tiempos…

 

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USA, Oregon, agosto de 1939, el desempleado nº 535-07-5248 (número tatuado en el brazo) y su esposa son fotografiados por Dorothea Lange en una famosa fotografía en plena crisis americana. A la derecha, año 2013, un día cualquiera en una gran ciudad de lo que en otro tiempo fue la próspera y enladrillada España; ahora jóvenes (y no tanto) buscan comida en los restos tirados a la basura por algún restaurante o supermercado. Siendo malo, muy malo, se me antoja en la primera fotografía un plus “nosequé” de glamour a pesar de la extrema pobreza y abandono por parte del estado yanqui en la Gran Depresión. Parece que sus actores, entonces, no perdían las formas del estilo y la dignidad. Hoy en día, en nuestro país, gente con exceso de peso y déficit de cultura se apropia de las terribles filas eternas en la oficinas del paro y de las más altas cúpulas empresariales dónde las subidas de sueldo resultan casi de excomunión, nada de glamour, chándal de unos y otros; nos quejamos de crisis, pero esta es una crisis de excesos promovidos y financiados por todos nosotros. Siempre he sostenido que nuestra basura tiene mucha mejor calidad que la basura de un país tercermundista. 

 

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¡Jopeee con la señora de la izquierda!… traje regional, playeras, rebeca y AK-47 con cargador largo y correa a juego; es una integrante de las patrullas civiles que luchan contra el cartel de la droga que le corresponde en su distrito, que para eso cada provincia tiene su propio cartel. La señora de la derecha (nunca mejor dicho) lleva suficientes valores encima (incluida bragas e implantes) como para que una humilde familia mexicana de Chiapas pueda sobrevivir muchos y muchos días con guacamole, chapulines y enchiladas. La evolución natural es un proceso que nos puede parecer muchas veces cruel, pero esto es solo una apreciación subjetiva. A la evolución, como a cualquier otro proceso natural, no se le pueden adherir adjetivos creados por la mente humana a lo largo de miles de años. Pero la evolución social, sí se me antoja injusta, cruel y “discapacitante”; depende dónde nazcas, profesas una u otra religión, tendrás mejores o peores oportunidades para medrar o, simplemente, serás un desgraciado. Curioso monstruo alimentado por la mente de algunos seres humanos.

 

·Fotografías bajo licencia propia de cada autor o medio. Texto bajo licencia Creative Commons·    


.Del planeta Tierra a Bob Dylan.

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Artworks painted on the edges of books, los libros antiguos tienen el inmenso valor no sólo de su contenido, sino de esa otra pátina de solemnidad que otorga el paso del tiempo y, sobre todo, saber que cada una de las viejas hojas impresas fueron en alguna ocasión acariciadas por personas sensibles. Además, si el propio libro tiene ilustraciones de esas que dejan con la boca abierta y el alma sorprendida, todavía más valor adquieren. Pero, además, si el editor se tomo el trabajo y el arte de adornar con ilustraciones el canto de los cientos de hojas para producir un cuidado dibujo, ya el libro en cuestión adquiere la categoría de obra de arte. ¡Qué envidia!… de la mala, además.

Music Timeline, de Google Research, otro de los buenos experimentos de Google. Una exhaustiva línea temporal de los principales estilos musicales y sus derivados expuesta de una forma muy efectiva. Si uno pincha dentro del estilo elegido se abre otra infografía con más sub-estilos y sin dejar de ofrecer referencias gráficas de los principales intérpretes. Es curioso observar hasta qué punto se ha atomizado la variedad de formas diferentes de adornar ese arte considerado el más sublime de los ruidos.

Antique Typewriters, Martin Howard tiene una afición: coleccionar máquinas de escribir. Y no lo hace nada mal a juzgar por la variedad y calidad de sus elementos. La máquina de escribir ha sido un elemento fundamental de comunicación hasta la aparición del ordenador. Yo recuerdo con cierta nostalgia las horas que pasabas tecleando un largo texto y el sudorcillo frío que llegabas a generar cuando los folios iban acumulándose en cierto orden y, aun, no habías cometido un solo fallo. Lo cierto es que tarde o temprano, y no por Murphy, siempre pulsabas la tecla equivocada. Por cierto, la máquina de escribir que aparece en primer lugar es la que, con gran orgullo, tengo expuesta en mi casa.

Earth wind map, otra maravillas gratuita, casi en tiempo real (se actualiza cada 3 horas), la circulación de las principales masas de aire sobre el planeta Tierra. Se puede mover el globo y hacer “zoom” en una zona concreta y pinchando en la palabra Earth se accede al menú y con ello viene la locura: parámetros como la temperatura, circulación a diferentes altitudes, velocidad del viento o elegir el tipo de proyección. Impresionante forma de ver la “vitalidad” de nuestro planeta.

Bob Dylan, “Like a Rolling Stone”, ¡uf!, ¿cómo definiría este experimento?… Sobre la auténtica voz de Bob Dylan cantando “Like a Rolling Stone”, dejad que se cargue la web, pulsar el botón de “play”, y cuando comience la canción, con las teclas arriba/abajo (las flechitas del teclado) cambiar a vuestro antojo los canales. Interminables y deliciosas combinaciones.

Genial, no digo más.


.De la vida y la belleza.

 

”JOURNEY PART”. Siempre adjunto un vídeo realizado por la técnica de timelapse. Considero que es una forma de poder observar y percibir los ritmos que nos rodean y de los cuales participamos. Este vídeo está grabado en USA, en muchas localizaciones. Empiezo con la belleza que la naturaleza crea, quizá sin saberlo, para los seres humanos que utilicen su mente para admirarla:

:

 

”IF ONLY FOR A SECOND”. Proyecto de la agencia Leo Burnett titulado ‘Ne serait çe qu´une seconde’ (Sólo por un segundo). 20 personas enfermas de cáncer invitadas a un estudio. Se les dice que confíen en el equipo, que algo maravilloso les va a suceder… tan sólo por un segundo, casi una vida para ellos, se maravillan, se sorprenden y, quizá, olvidan… no digo más:

 

 

”BEAUTY”. El arte es belleza. El arte es la manifestación más sublime de la creatividad humana, de sus anhelos, de sus virtudes, de sus sentimientos y de sus terrores. Una selección de obras pictóricas con personajes forzados al movimiento ante una imaginaria cámara que recorre, o lo intenta al menos, el universo vetado a los que vivimos en esta tercera dimensión. Movimientos sutiles y elegantes de las figuras que pueblan mudas los cuadros más famosos, figuras que tuvieron vida en algún tiempo, en algún lugar:

 

 

”WARD MILES – FIRST YEAR”. Apareció en el mundo pequeño e indefenso como siempre nacemos todos, pero él se había adelantado. Enseguida le llenaron de tubos y cables. Unos rezaban y otros cuidaban de él. Nadie debe perder la esperanza, nunca. La diminuta vida medró, la naturaleza ayudó en el empeño, los médicos pusieron todo su saber, pero sin el amor de su madre todo hubiese quedado en nada, que eso era cuando nació, nada apenas:


.De New York a Andrómeda.

 

C_meridianos“Tempus fugit”, mejor, se me ha ido el santo al cielo… Desde el pasado evento del cambio de estación, el puntual solsticio, al coincidir con las celebraciones cristianas de la Navidad (evento copiado del “Natalis Solis Invicti” romano o el Cápac Raymi inca, nada original…) uno debería haber acudido a la cita de ofreceros las mejores imágenes de APOD. Pero, sin ser excusa, la avalancha de dulces y luces me pudo más que mi rigor científico y “As time goes by” como cantaba Dooley Wilson en la película “Casablanca”:

You must remember this

A kiss is just a kiss, a sigh is just a sigh.

The fundamental things apply

As time goes by.

 

Pero bueno, nunca es tarde si la dicha es buena y el beso intenso.

El invierno puede ser estación de abrigo físico pero no excusa de letargo espiritual, como muchos habitantes del hemisferio norte gozan de hacer en estos meses. Os propongo una selección personal de las mejores fotografías del cielo y de la atmósfera que aparecen durante cada periodo estacional. Para acceder a la fotografía en mayor resolución, sólo tenéis que pinchar sobre ella. Y recordad que el espacio, fuera de nuestro planeta, sí que hace frío, no salgáis sin la rebeca.

 

Espectacular aurora del pasado Halloween, cerca de Tromsø en Noruega, noche de muertos y sustos; aurora que se puede calificar con el poco científico adjetivo de “bestial”; una extraordinaria astrofotografía de gran detalle de uno de los fenómenos atmosféricos más bellos que podemos contemplar. El lejano poder del Sol estampando sobre nuestra tenue atmósfera un caótico baile electromagnético de electrones:

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La cercana galaxia de Andrómeda, espléndido ejemplo de galaxia espiral gigante, prima hermana de nuestra Vía Láctea, se aprecia en esta imagen tomada en Monte Conero, en la costa del mar Adriático; es una combinación de varias exposiciones, técnica que no desvirtúa el resultado final:

Andromeda_on_the_rocksFattinnanzi (Copiar)

 

En el momento más oportuno, a más de 13.000 m de altitud y a 800 km/h, unos cazadores de eclipses fotografiaron este fenómeno sobre el Océano Atlántico. Además se puede observar la silueta del disco lunar y el resplandeciente anillo de diamante. Como curiosidad, la sombra del eclipse se desplazaba a 13.000 km/h, como para perder el tiempo:

hse2013_cooper

 

“Quercus sobre rastros estelares”. Bien podría titularse esta preciosa imagen tomada cerca de Almadén de la Plata, en Sevilla. La vieja encina parece abrazar el Polo Norte celeste, imaginario eje de rotación del planeta durante unos cuantos miles de años hasta que las leyes de la mecánica celeste varíen su ubicación:

NCPtreeLosada (Copiar)

 

Nueva York, la ciudad universal, bien podría ser digna capital del planeta Tierra, con sus defectos y sus virtudes pero repleta de esa cualidad tan esencial para la buena convivencia en una sociedad: la variedad humana. Bello espectáculo de un eclipse, el día 3 de noviembre de 2013, enmarcado por los sublimes tótems de la civilización: los rascacielos:

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·Fotografías bajo licencia propia. Texto bajo licencia Creative Commons·


.El rey.

De vez en cuando (sólo de vez en cuando) acostumbro a darme un festín de comida basura, que para eso tengo 136 de colesterol, ¡ele!… Bueno, más que festín es una degustación de hamburguesa y/o nuggets de conseguido sabor pero de dudosa procedencia, por mucho que se empeñe el “payaso asesino” de la consabida multinacional yanqui. Y siempre en comidas en las que comparezco sólo con mis pensamientos me dedico a la sana tarea de elegir víctimas e intentar diseccionarlas mentalmente sin llegar a la crítica o a la sangre, en un ejercicio impuesto por un (evidente) imaginario Holmes a su bien amado y neutro Watson. La disección tan sólo consiste en versar mentalmente la supuesta vida, milagros y tragedias de la víctima seleccionada tan sólo con mirarla, fijar su actitud, analizar y observar sus reacciones y, si se da el caso, escuchar sus palabras con discreción. Con un poco de práctica se consigue saber mucho de los anónimos personajes que pululan entorno a nuestra vida y de los cuales apenas podemos oler su perfume o su hedor como referencia única. Y esto da tablas para conocer mejor a familiares adosados o presuntos amigos.

Sentado al fin, después de recibir (cual cerdo ilustrado) la dosis de carísimas viandas si las comparamos con cualquier menú con primero, segundo, postre, bebida y pan y la conversación del camarero, o camarera preferiblemente. A estos menús yanquis hay que reconocerles la atracción que los humanos hemos desarrollado por esa supuesta comodidad tragona envuelta en sabores vestidos de especias y condimentos de tabla periódica; solemos rolar nuestro recorrido a los “burger” en vez de los restaurantes de comida casera creyendo ahorrar tiempo, pero no salud y calidad, algo muy, muy discutible viendo sus beneficios franquiciados.

whopper-good-image (Copiar)

Y desde el tiempo que llevo zampando (que es lo que se suele hacer en locales de “comida basura”) en este mismo establecimiento, siempre me he fijado en el hombre encargado de limpiar, recoger y tener el local en las condiciones que la multinacional exige a los súbditos empleados. Este hombre no destaca en nada, no asombra por nada y no provoca nada; es bajo de estatura (como tú), con gafas (como yo), de agradable aspecto pero con esa cualidad muchas veces deseada cuando te cruzas con ese ejecutivo gilipollas que presume de hándicap, con el niñato maleducado que presume de marca pija o (lo que es peor) la familia de clase media justita que presume de coche y no asume su falla cultural. Esa cualidad se llama, humildad.

Pues bien, a esta persona siempre le he visto trabajar sin descanso, sin distracción, detallista para tareas tan poco creativas como recoger las bandejas dejadas y limpiar las babas del personal. Por cierto, esta costumbre de dejar las bandejas que algunos predican por aquello de “quesejodalamultinacional” cuando a quien joden es a los trabajadores, es digan de un estudio etológico aparte del civilizado. Igualito que muchos perturbados que inician acciones de boicot a productos de determinadas comunidades cuando a quien perjudican es a los trabajadores de esas empresas, actitud paleta donde las haya, que ya no existe ni en el más recóndito pueblo de la meseta castellana. Además de limpiar y ordenar la sala de comer, tiene todo como los chorros de oro, incluso la papelera dónde acaban sin condición de reciclaje, nuestros restos hamburgueseros. El hombre pulula con un aparente caos por la sala pero no se le escapa una patata frita pisada por el coñazo de niño de turno o el chorretón pringoso de Coca-Cola caído de los desmesurados labios del “pápaaa” de familia. Le he visto soportar incluso alguna que otra demostración de poderío cuando él lleva una retrasada hamburguesa a la mesa repleta de salvajes y no recibe un simple y barato “gracias”. Joder, a veces te dan ganas de agarrar una toalla mojada y liarte a tortas; puedo soportar casi todo, el fútbol, los pijos, los cantantes malos, los políticos de todos los colores… pero los maleducados tienen un sitio en mi lado más primitivo…

La última vez que le pude ver, seguía fiel a su quehacer y constancia, y le volví a saludar como en otras ocasiones. Me sorprendió que me conociese de vista porque atraco muy poco en esa hamburguesería, pero el tío se queda con las caras de todo el mundo, no por venganza siciliana, sino por pura y sencilla profesionalidad y sí, te saluda si tú lo haces, por educación… “hacía tiempo que no pasaba por aquí”… ¡cuánto tiempo sin verle!… ¿qué tal va todo?… frases que le reboto por lo bien que me educaron mis padres y por el respeto que merecen muy poquitas personas que conozco. Y ese día aproveché para verificar el currículo que me había formado de este hombre. No quise preguntarle su nombre más por guardar su anonimato que por completar el currículo, pero sí averigüé el tiempo que llevaba en ese mismo puesto: 14 años. Me sorprendí del rápido tránsito de nuestras vidas por ese enemigo de cutis y tersuras llamado tiempo; muchas veces creemos en su lentitud hasta que canas o achaques te gritan su existencia. Catorce años de trabajo en el mismo puesto, como eficaz y valioso peón para una franquicia de una multinacional, aguantando muchos clientes y agradecido por los menos. Y no quise preguntarle el porqué no había medrado en su tarea a mejores y más altos puestos, no quise incidir en ello porque, aparentemente, le notaba satisfecho.

Después de la breve conversación, la amable despedida y la obligada felicitación de las próximas fiestas paganas y cristianas, terminé de castigar el emplasto en que se había convertido la hamburguesa con dos certeros mordiscos tamaño aligátor amazónico para huir a mejores panoramas culinarios. Mientras, el hombre aludido, seguía como desde hacía catorce años en sus tareas rutinarias: recoge, limpia, arregla, coloca, ordena, barre, saluda, lleva, aguanta, traga… cuando observé a una señora con ese engendro de carro de la compra en el que colocas a tu hijo como apéndice y necesitas una autopista para maniobrarlo, acercándose a una de las puertas de salida del establecimiento yanqui. Como la señora tenía serias dificultades para abrir la puerta, sujetar al niño, vigilar el repleto carro y maniobrar sin llevarse por delante a ningún pensionista despistado, el hombre aludido se acercó a ella con rapidez, abrió las dos hojas de la puerta de salida dejando una cómoda huida e hizo ademán de empujar el pesado vehículo al exterior; la apurada señora le dijo con una sonrisa: “muchas gracias, es usted muy amable, ya puedo yo sola“, él insistió en la maniobra y ella con cierto nerviosismo ajeno añadió: “déjelo no vaya a ser que le digan algo“. El hombre aludido hizo caso omiso y sin perder la posición de sus gafas saco carro con niño y viandas navideñas incluidas mientras, dirigiéndose con sonrisa franca, respondió a la joven madre: “No se preocupe señora, aquí soy el rey“.

king-of-heartsNo soy monárquico porque considero que en una sociedad avanzada uno debe poder elegir libremente al proctólogo, al mecánico o al que debería regir la sociedad. Además en un país con rey, sus habitantes no son ciudadanos, sino súbditos; pero, en fin, a la peña le va la marcha feudal. Sin embargo me doy cuenta en muchas ocasiones que estamos rodeados de reyes y reinas que no tienen más poder que el de servir a los demás, sin pedir nada a cambio y sin llevar pesada corona de dorado metal. De esos monarcas sí merece la pena convertirse en súbdito de su ejemplo, más cuando nos vemos rodeados de falsos reyes que no despegan la mirada de su ombligo creyéndolo limpio de egoísmos. Estas personas reinan en espacios de solidaridad, de empatía con su propia conciencia; pueden desarrollar la tarea más insulsa del mundo, pero son verdaderos reyes, con dominios ejemplarizantes para el que sepa leer entre las líneas de la convivencia y el respeto, del buen trabajo y la responsabilidad. Y son reyes, auténticos monarcas, pero con minúscula que hasta para eso son humildes.

Con ellos sí merece la pena gritar: “¡Viva el rey!“.

…O la reina, para los políticamente correctos.


.Encontrada vida extraterrestre.

 

Una de las sensaciones más intensas y agradables para mi sucede cuando, después de una breve lluvia, las moléculas de Screenshot_1Geosmina son percibidas por mi órgano sensorial olfativo… “Usease”, cuando huelo por la nariz la fragancia que despide la tierra mojada, algo tan breve pero intenso y agradable como un orgasmo en condiciones. Y digo esto porque continuamente el mundo que nos rodea, que nos influye, que nos condiciona y dónde terminarán nuestros átomos, nos regala continuas sorpresas. Desde el tentador descubrimiento de una especie de eucalipto australiano que almacena como producto de “desecho” partículas de oro, hasta la curiosa e interesante investigación encontrando una diferencia medible entre las lágrimas de tristeza y las lágrimas de felicidad, algo que ya suponíamos muchos.

Pero las sorpresas en ciencia son y van a ser un larguísimo rosario (perdón por el símil) en estos años de avances y asombros. Que si un molusco ha conseguido generar metal para recubrir sus mandíbulas al más puro estilo “Alien”, que se ha pillado a dos insectos en plena faena copulatoria… en un fósil del Jurásico (ríanse los paparazzi), cómo un Martín Pescador emplea un cebo cual hábil pescador de caña para capturar un pececillo o cómo una especie de Áfido (pulgón) parece que emplea la luz solar para fines metabólicos como hacen las plantas en su proceso fotosintético.

shutterstock_77399518Tecnologías como la fusión nuclear (rompiendo el punto de equilibrio), verdadera revolución en la obtención de energía, o el acceso al Internet cuántico, Santo Grial (perdón por el símil) que garantizaría la seguridad y velocidad universal, están a pocas paradas del autobús de nuestra evolución como especie inteligente. Aunque siempre he pensado que la humanidad y la empatía forman parte indisoluble de nuestra civilización y nuestro futuro, faltando cualquiera de ellas todo progreso, todo avance casi resulta un burla trágica para los miles de seres humanos que mueren, simplemente, por no poder beber agua en condiciones salubres. Como toda actividad humana, como toda creación evolucionada desde las interrelaciones entre los seres humanos y sus ideas y creaciones, la ciencia no debería abstraerse al sufrimiento y la injusticia, debe combatirla con una actitud cercana a los conflictos humanos sin perder el rigor necesario.

Además la ciencia toca la fibra más sensible, aquélla que ofrece imágenes tan sublimes como esta fotografía en color real tomada por la sonda Cassini del planeta Saturno y su masivo sistema de anillos, con siete de las lunas y Marte, Venus y la Tierra. ¿Los ves? (clicar para ver a mayor resolución):

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En una pequeña zona de la fotografía, abajo y a la derecha, de esta bellísima imagen de Saturno, de sus anillos y satélites, como un punto azul pálido, tal y como lo describió mi admirado Carl Sagan, se encuentra nuestro planeta y nuestra luna; en ese punto vivimos, ese planeta nos protege del frío e inhóspito espacio y es el único hogar que, por ahora, tenemos, y es un precioso hogar:

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Y debo, por su certera descripción, transcribir las palabras que Sagan utilizó como glosa y epíteto de la magnífica serie Cosmos, hace ya muchos, muchos años:

 

 

Desde este punto de vista lejano, la Tierra puede no parecer de cualquier interés particular. Pero, para nosotros, es diferente. Consideremos de nuevo ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestra casa. Eso somos nosotros. Ahí ha vivido todo aquel de quien hayas oído hablar alguna vez, todos los seres humanos que han existido. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y cada recolector, cada héroe y cada cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada niño esperanzado, cada madre y cada padre, cada inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y cada pecador en la historia de nuestra especie ha vivido ahí —en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.

La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de un lugar del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra parte del punto. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestros posicionamientos, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo… Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es un solitario grano de polvo en la gran penumbra cósmica que todo lo envuelve. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. Dependemos solo de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.

Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y yo añadiría que formadora del carácter. En mi opinión, no hay quizá mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que jamás hemos conocido

 

Si asombra lo descubierto, nos debería impresionar más aún lo que queda por descubrir, aunque sólo sea por borrar la cara de ignorantes que mostramos cuando intentamos prever el futuro y luego todo discurre por otras sendas ni siquiera imaginadas. Quizá no debiéramos cerrar la boca de asombro porque el futuro, cercano, nos deparará descubrimientos asombrosos; la bendita (perdón por el símil) ansia del ser humano, de algunos seres humanos, por extender las fronteras del conocimiento y aplicar en el beneficio de la humanidad todo lo descubierto, seguirá pese al político cerril o al dirigente corrupto. Siempre he pensado que aparte de la salud, la educación, la ciencia, la cultura y el arte deberían ser protegidos como bienes inmateriales de la humanidad frente a recortes o malos usos; aunque esto suene utópico, siempre las utopías terminan por trascender su noción fantástica y se realizan. Tiempo al tiempo, cuántico claro.

Einstein (Alberto) ya avanzó en una de sus geniales frases, cuál es el sólido fuste que debe soportar el conocimiento humano:

 

“The true sign of intelligence is not knowledge but imagination”

(La verdadera señal de inteligencia no es el conocimiento, sino la imaginación).

 

Será por eso que hemos, ¡por fin!, encontrado signos de vida inteligente lejos, muy lejos de la Tierra:

Astronomers Detect First ‘Clear Signs of Civilization’ Beyond Earth“.

 

Copyright © Antonio Grañena Marín, texto bajo licencia Creative Commons y Safe Creative.


.De Windows 1.0 a humanos color PantonE.

 

C_elvuelodelnaveganteIBM PC XT (Model 5160) running Windows v1.01, eso mismo, un emulador del querido XT con el odiado Windows 1.01 y las enormes disqueteras de 5 1/4″. A mi ser, como perteneciente al jurásico informático, me trae muchos recuerdos esta consola, recuerdos de horas y horas experimentando, maldiciendo al dios de la informática o asombrándome al haber conseguido que un solo pixel pudiese moverse por la pantalla a mi antojo. Con este emulador, todo pijito informático puede llegar a intuir qué es la informática.

Periodic Table Database. Una extraordinaria web que recopila tablas periódicas de todo tipo y calaña, de todo uso y diseño. Tiempo ha transcurrido ya desde aquéllos años de colegio dónde el profe de ciencias machacaba nuestras neuronas preguntando ese misterio químico de todo elemento llamado valencia, algo que nos llevaba a pensar en una paella mixta. Muy recomendable para todo científico que aún conserve la curiosidad.

Digital Attack Map, presentación en tiempo casi real de los ataques a servidores y webs por parte de piratillas o presuntos colaboradores de gobierno malotes. Desde ataques DDoS a intentos de intromisión o bloqueo de entidades o sitios importantes; se puede (incluso) hacer zoom sobre países y detectar la procedencia.

507 Movements, monísima web que nos ofrece la representación de centenares de soluciones de ingeniería muchas de ellas de extraordinaria imaginación. Hay un apartado dónde podemos observar algunos de los movimientos recurrentes resultantes del mecanismo en acción. Muy curioso y entretenido, para experimentar y solucionar.

Humanae, clasificación “natural” de la piel humana comparándola con los estándar de color “Pantone”. Curiosa forma de observar la diversidad del ser humano por el tono de la piel, eso que algunos llaman color y que no es más que un indicador de abundancia de melatonina. ¿Has averiguado a qué tono “Pantone” perteneces?.

Smithsoniam 3D. Otra de las maravillas gratuitas que nos ofrece la web; una de las instituciones científicas y divulgativas más importantes del mundo, nos ofrece explorar algunos de sus más importantes fondos en modelos reales 3D, pudiendo incluso acercarnos a texturas y observar elementos casi escondidos a la vista. Para estar horas y horas culturizándose.


.De mantenimiento percursivo a Mauna Kea.

 

“CARPARK”. Los chicos y chicas de BirdBox Studio con otra de sus animaciones con fuerte personalidad casi oculta por la sencillez de líneas gráficas y argumento que, sin embargo, resultan muy contundentes en su conjunto. Este tipo de animaciones son tan creativas como las más complejas y elaboradas pero aportan una visión poco comercial, algo muy de agradecer porque, a veces, el gran público no atisba estas genialidades.

 

 

”SLO-MO BOOTH SUPERCUT”. Curioso, efectista y sorprendente vídeo que muestra el tiempo ralentizado lo justo para poder observar el otro universo del que formamos parte sin darnos apenas cuenta, universo ralentizado donde los procesos son más complejos de lo que pensamos. Muy curioso:

 

 

“RUMBLE AND SWAY”. Se han hecho muchos timelapse sobre Nueva York. Pero este puede estar entre los primeros por su brillante ejecución de movimientos y elección de los ambientes. Con una estupenda música “ad-hoc” podemos evadirnos en la distancia en la que podría ser la capital del planeta Tierra:

 

 

”PERCURSSIVE MAINTENANCE”. Muy buen vídeo, montaje rítmico sobre una idea universal: el “mantenimiento percursivo” o… cuando algo no funciona, golpecito al canto. Puede parecer una primitiva costumbre en la tecnificada sociedad en que vivimos, pero es algo no solo muy extendido sino cubierto de un halo de certidumbre. Aunque (he de reconocer) que en muchas ocasiones el golpecito funciona.

 

 

“MAUNA KEA HEAVENS”. Los cielos de Hawaii están considerados entre los más limpios de contaminación química y lumínica del mundo, algo fundamental para la observación astronómica. Este timelapse está grabado en los observatorios situados en el volcán inactivo Mauna Kea, a más de 4.000 m de altitud. Es casi sublime poder contemplar nuestra bóveda celeste de esta manera.


.De la belleza masculina a la sublime entrega.

 

La muerte es la eterna compañera de la vida, acecha su propia existencia como principio animado es “estación término” de todo ser vivo; aunque a toda muerte le sigue una nueva vida, en algún lugar, en algún momento. Los seres humanos hemos intentado explicar la vida y la muerte como algo que pudiésemos cambiar a nuestro antojo. Por el momento podemos influir en nuestras vidas, pero la muerte es su concepto más natural, nos llegará sin remedio. Y, a pesar de la inmensa batería de explicaciones que las creencias han aportado a tal hecho, nunca nos acostumbraremos a su llegada, más cuando seres que apenas han probado la propia vida nos dejan de forma trágica.

APTOPIX Guatemala Earthquake

 

Y encadenando con el anterior párrafo, en esta foto de Rina Castelnuovo, la eterna confrontación entre creencias, un ultra-ortodoxo “bendiciendo” a una musulmana. Existe una web que se ha dedicado a recopilar información (de muy diferentes fuentes) acerca de las muertes producidas en guerras y conflictos desde el principio de la humanidad como grupo social. La conclusión era muy curiosa e inquietante: las diferentes religiones que han coexistido o coexisten en la actualidad, han provocado más muertos por su imposición divina que aquéllos conflictos generados exclusivamente por motivos económicos o políticos. El valor de las creencias y prácticas de algunas religiones puede ser muy beneficioso para el ser humano, pero el uso que el hombre ha hecho en su beneficio, ha provocado más terror, injusticia y desgracia del esperado.

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La realidad muchas veces puede confundirnos y llevarnos a creer y sentir de forma muy diferente a la esperada. Es semejante a la sutil labor del payaso o del actor que maquilla su cara para parecer otro personaje; así ocurre con muchas personas que nos rodean, su maquillaje llega a ser tan perfecto que te engañan. Pero las actitudes no se pueden maquillar y es dónde podemos descubrir su falso personaje. Por cierto, la imagen inferior no es una fotografía, es un dibujo.

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Una de las actitudes más absurdas, primitivas y memas que he podido observar en muchos hombres, es la pose de “macho alfa” que adquieren ante la imagen de otro macho más bello/atractivo/guapo que ellos. Se niegan en rotundo a reconocer la belleza masculina. Se sienten por encima de tales decisiones que podrían afectar a su hombría y les podrían etiquetar como, al menos, julandrones de burdel barato. Yo, para mis adentros, les tildo de “gilipollas”; si un hombre o una mujer es bello/atractivo/guapo lo digo sin remilgos, lo contrario me resulta un estreñimiento mental crónico.

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A veces, en muy contadas ocasiones, aparecen entre la multitud personas iluminadas por la razón, tocadas por el sentido común y empapadas de la más sublime humanidad, empatía, sacrificio y bondad con sus semejantes. Son pocos, escasos hombres y mujeres, no suficientes para apaciguar tanto egoísmo y odio, pero personas muy valiosas y admiradas.

“Cuando ayudas al que lo necesita, nunca te equivocas”, Vicente Ferrer.

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·Fotografías bajo licencia propia. Texto bajo licencia Creative Commons·


.Engaño de la belleza, desengaño de la verdad.

 

Cafecito (Copiar)El frío invierno rasgaba con antelación las calles de la gran ciudad. En tiempos pasados, de luchas fratricidas y hambre excelso, en esas mismas calles embarradas de sangre, se tornaba la esperanza de miles y miles de buenas gentes en desdicha imborrable. Pero esto ocurrió hace ya muchos ocasos, en esa guerra civil obligatoria en toda sociedad que se precie. Desde entonces, la cafetería permanecía casi inalterable en su aspecto, una fachada de dura piedra guardaba un mágico y cálido interior repleto de luz y gentes, el aire prendado del olor a café y mantequilla, del aroma de los pasteles y el chocolate, y los camareros turnando sus vidas al servicio de sus golosos y fieles clientes. La mujer apareció sobre el rellano de la puerta, puntual, como siempre lo había estado haciendo durante incontables años. Bien apañada de ropas y suave lucida de pinturas femeninas, coqueta reminiscencia de su agitada juventud entre machos primitivos y hembras machistas que la educaron para ser buena chica, confesa de pecados, amante de su casa y esclava de todo señor tocado de entrepierna. Más no por llevar tan leves vestimentas y sutil adorno fue nunca motivo de chanza o bufa, al contrario, nació con esa elegancia propia de los seres tocados por los dioses… o por el dios de turno. Mantenía cierto olor a juventud a pesar de sus muchos años no aparentados; nadie sabía su edad, algo que todo hombre y caballero no debería consultar nunca a ninguna mujer.

El libro de su vida, en las páginas iniciales, sitúa su venida al mundo en un pequeño pueblo de la meseta norte, en la bella península ibérica. Un pueblo tranquilo, de bien avenidos vecinos (por extraño que parezca) y muchos niños y niñas  correteando por las calles y las tierras porque, aparte del amor conyugal, se necesitaban futuras manos para ganarse los cuartos y comer algo caliente. La vida en el pueblo discurría como siempre lo había hecho, casi sin reposo, al cobijo de otros núcleos más importantes que se disputaban las fértiles riberas del aquel río que nutría tierras y almas por igual. Y como en todo pueblo de principios de siglo, entre las siembras del invierno y la primavera y las esperadas cosechas del verano y otoño, entre fiesta y feria, los habitantes podían dar rienda suelta a las alegrías y placeres cautivos el resto del año por el quehacer diario.

En una de esas fiestas, quizá de virgen o quizá de santo, al ritmo de un pasodoble eterno, ella conoció a un gentil mozo, guapo y espigado, de buena cuna, de esas cunas de bronce y organdí, puntillas ocres, blancas sábanas y talco veneciano. Ella también tuvo cuna pero menor, de madera de fuerte olivo, algo áspera, pero gozó de sabanitas de suave algodón perfumadas por las manzanas que su madre acostumbraba guardar entre los pliegues, en el único armario, paños heredados con amor para apresar la tersa suavidad que todo bebé expone al mundo hasta que se hace mozo o moza. Su inicial amistad fue más allá de lo permitido por la rígida y absurda moral imperante desde que el humanismo de la Grecia Clásica sucumbió al sometimiento religioso. Los estrenados amantes buscaban atusar sus amores entre la mirada alevosa de los álamos del río y la soledad de la paridera del otero, tan sólo con los ababoles como testigos de sus escarceos de cuerpos vírgenes. Y como la naturaleza no avisa, les convirtió en feliz madre a ella y en asustado padre a él. Claro, todo ello sin el permiso de la imperante iglesia, más empeñada en ocultar bajo palio sagrado a dictadores culones que santificar cualquier vida nacida del amor. Es curioso, siempre me he preguntado el porqué casi todos los dictadores portan enorme culo… ¿qué tendrán los culos que apaciguan el sentido común y la razón?.

Las mujeres no pueden ocultar mucho ese tiempo de sublime creación, al final se les nota. Y los hombres tampoco, también se les nota, en la cara de susto que portan. Los padres del mozo eran “gente de principios”, algo que equivale a “me importa un bledo tu opinión, tú vas a hacer lo que yo te diga”. Y así el padre, al enterarse de la feliz noticia, rompió varios jarrones, un espejo, tres ceniceros y el bastón en vez de romper a llorar de alegría. Mientras, la madre del mozo, se soltó la peineta y comenzó a gemir desconsolada santiguando a todas las figuritas sacras y escapularios que encontraba a su paso. Los padres de ella se miraron a los ojos y engordaron sus carrillos, a lo hecho… Bien es cierto que estas cosas tan naturales y de escasa planificación, en una sociedad pacata en la que cuentan más los comadreos y las falsas apariencias que la felicidad, provocaban enormes tragedias que dejaban a los autores clásicos griegos en guionistas de vodevil portuario.

La embarazada y el embarazador se querían con locura, pero no habían pasado por el juicio moral de los padres ni por elTentadoras caracolas (Copiar) altar de su religión. Lo primero, quizá, era más grave. Los padres de ella no pudieron hacer nada, tan solo pedir perdón por lo que había hecho su hija… tiene cojones (esas gónadas que tanto se utilizan para resolver asuntos); toda la culpa se la llevó la chica, la tentadora hembra, la lujuriosa Eva, la sirena a cuyos pechos sucumbían hasta las cacerolas, la mujer siempre cargó con toda la culpa, aun cuando el mozo intentó convencer a todos del sincero amor que se profesaban. Y así transcurrieron los meses reglamentarios de procreación entre el silencio de todos y los amplios vestidos para ocultar el hecho. Llegado el día, ella parió en la capital, lejos, a salvo de miradas y malas intenciones. Pero lo peor estaba por venir; los ya cuatro abuelos oficiales decidieron proteger el honor y la decencia y, de común acuerdo, el bebé acabó en la familia pudiente, mientras la recién estrenada madre se quedaba en un mismo acto sin mozo y sin hijo.

El pueblo tuvo la mala suerte geográfica de caer entre los dos bandos de la guerra civil: en un barranco se formaban las barricadas de unos y en el cercano páramo la artillería de los otros. Y ellos en medio, sin saber a quién hacer la pelota para salvar el pellejo. La guerra, aparte de muerte, siembra el rencor y el odio y promociona el olvido de las buenas cosas y así, las penurias posteriores al conflicto cerraron la inmensa herida que ella llevo con la mayor dignidad externa pero con una inmensa tristeza. Años después, ella supo que su buen mozo murió en una trinchera porque su cabeza se interpuso en la bala de un francotirador cuando intentaba ayudar a un compañero acribillado por la metralla de una mina. También supo que los padres del mozo habían elegido el bando correcto y emigraron a la gran capital del nuevo imperio establecido por el dictador de culo gordo y voz atiplada.  

Ella casi siempre sentaba su humildad en una escueta pero cómoda silla de madera junto a una pequeña mesa de tablero de mármol blanco y pesado pie de hierro. Pedía lo mismo, esa merienda negada en sus años mozos por mor del cruel racionamiento, una taza de espeso chocolate y esos finos y sabrosos tejeringos que elevaban plegarias al altísimo al sumergirse con fervor en el líquido cacao. Desde hace muchos años le atiende el encargado de la vetusta cafetería, un señor casi 17 años más joven que ella, alto, muy elegante, educado y culto. Le conoce desde que él empezó como mozo abriendo puertas, barriendo los suelos y cargando pesadas cajas de loza y sabrosas bandejas de bollos. Luego él medró al caluroso puesto de ayudante de horno, engrosando algo su fibroso cuerpo por ser tentado por la musa del dulce escondida entre las vitrinas. Más adelante, y dado el constante trabajo y la buena educación del chaval, entró a formar parte de la plantilla de camareros, eso sí, como ayudante de sala. Fue una época de intenso trabajo, aprendiendo a tratar clientes y aguantar impertinentes de ambos sexos. Pero nunca perdió su elegancia y educación. Por ello, a los cuatro años ascendió al muy honroso puesto de camarero, pudiendo engalanar su porte con los galones del uniforme oficial de la cafetería: una blanquísima chaquetilla ajustada con dorados botones y coronada por una grácil pajarita, pantalón negro de raya matemática y zapatos que servían de espejo para cuando el trasiego de las meriendas les despeinaba sin darse cuenta.

Ella recordaba con inmenso asombro cuando le vio, por vez primera, portando tan insigne uniforme. Al cabo de los años, aquél chico apuesto y elegante, progresó con la discreción y empeño necesarios y consiguió el respeto de sus compañeros, de los clientes y de su jefe, en ese orden. Pero el día más hermoso que ella puede recordar en tantas visitas, fue cuando ese espigado y elegante camarero, casi convertido en filósofo de tertulias y confesor de los clientes más fieles, obtuvo la plena confianza del dueño de la cafetería (postrado en cama por la edad, el duro trabajo y los miles de carajillos) y le nombró encargado supremo de clientes, bollos, personal y dineros, en ese orden.

Siempre existió una especial relación entre el recién encargado de la cafetería y la mujer, relación diferente al del resto de los clientes, de respeto y cordialidad por parte de él, de afecto y ternura oculta por parte de ella. Los años de amabilidad recíproca la convirtieron en la clienta más apreciada por todo el personal. Pero la puntual asistencia a la cafetería, a veces hasta cuatro veces por semana, guardaba un triste secreto encerrado en una bella caja.

El azar había querido llevar a la mujer desde el poblacho que la vio nacer hasta la capital, gracias al esfuerzo y sacrificio que sus padres hicieron durante toda su vida para que su culta, elegante y sensible hija pudiese encontrar un horizonte más luminoso después de su desdicha. Habían ahorrado el suficiente dinero para que pudiese labrarse un futuro lejos de las vacías trincheras que aún parecían humear. En la ciudad consiguió un puesto de dependienta en la joyería más selecta de todas, puesto que conservó hasta su temprana jubilación. La citada joyería se encontraba a escasos minutos de la cafetería mencionada. Y fue un día lluvioso de invierno, casi llegando la Navidad, cuando entró por vez primera y vio al entonces mozo, sintiendo un escalofrío que atravesó todos y cada uno de sus recuerdos. Desde entonces se interesó por aquel mozo con pinta de galán. Supo que sus abuelos vivieron en un pueblo de la meseta norte española, que su padre murió en la guerra y fue un héroe, que su madre desapareció en las sombras surgidas de la injusticia, que el olor que más le agradaba era el de las frescas manzanas… y así ella escribió el libro de la vida de aquel, por entonces, atento chaval.  

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Al cabo de los años, al cabo de cientos de tazas de chocolate y miles de churros, el zagal elegante se transformó en señor y responsable de la poblada cafetería. Y una tarde lluviosa, cercana a la Navidad, cuando por la radio se escuchaba un pasodoble, ella, como siempre, entró con la misma ilusión del primer día y la dulce sonrisa que heredó de su madre, y esperó sentada a que el elegante encargado (que sólo le atendía a ella en persona) se acercase:

A ella se le iluminó la cara cuando le veía acercarse a la eterna mesita del rincón.

-Muy buenas tardes, señora, la veo espléndida en este lluvioso viernes, bienvenida de nuevo- 

-Buenas tardes Abel (ese era su nombre), eres… (rectificó al instante) es usted muy amable, como siempre. No me puedo quejar; sigo viva, que no es poco, y con mis buenos y malos recuerdos, pero muy feliz por seguir disfrutando de las buenas personas como usted-

Pues mucho me alegro, es un placer verla de nuevo; sepa, con todo mi respeto, que ya no es una fiel clienta sino que la considero casi de la familia-.

La mujer levantó los carrillos y esbozó una leve mueca, entre triste y alegre, y a punto estuvo de escaparse una lágrima.

-Gracias Abel, se que usted es sincero y le agradezco de corazón sus amables palabras. Vivimos en un mundo donde las personas cada vez se desean menos venturas y encontrar alguien que sepa escuchar y conversar en un privilegio. Por favor Abel, hoy traigo hambre atrasado, tráigame lo de siempre- Le respondió ella.

Y susurró…

Hijo mío

 

El amor es maravilloso, casi tanto como la propia vida, o más, no lo sé; y produce una intensa alegría en los corazones humanos que, quizá, ni todas las poesías escritas o por escribir apenas lleguen a rasgar el velo tranquilo de este sentimiento único y necesario.

Si amas intensamente no esperes respuesta alguna, en ocasiones los demás no perciben esa dicha y si viene despistada se convertirá en el mejor de los regalos que puedas recibir en tu vida, aprovéchalo porque no te lo vas a llevar…

Después de estos compromisos no volverás a verte a ti mismo de la misma forma, son los riesgos, bellos riesgos que merece la pena correr.

 

 

Copyright © Antonio Grañena Marín. Texto y fotografías bajo licencia Creative Commons y Safe Creative. Prohibida su reproducción fuera de los términos de licencia.


. La Luna ligando con Poseidón.

 

C_meridianosLlevamos ya unos días del coqueto otoño para los enchufados por el Trópico de Cáncer y de la linda primavera para los enchufados por el Trópico de Capricornio. El ritmo del planeta apenas se ve alterado por nuestros malhumores y desdichas particulares de unos o las alegrías y esperanzas de otros. Y es que nuestro bellísimo planeta, nuestra casa, el hogar que protege la vida desde hace miles de años, no entiende de amores o traiciones, ella cursa su órbita y sigue las leyes de la física y de la química con el beneplácito de la matemática.

Como llevo haciendo desde hace diez años, os propongo una selección personal de las mejores fotografías del “cielo” que aparecen durante cada periodo estacional en APOD. Para acceder a la fotografía en mayor resolución, sólo tenéis que pinchar sobre ella. Y recordad que el espacio, fuera de nuestro planeta, es tremendamente hostil, no salgáis sin abrigo.

 

 

Espléndida Luna llena del 23 de junio sobre el antiguo templo de Poseidón (Grecia). Los dioses griegos fueron respetuosos con los astros y con el propio firmamento; respetaban los ciclos humanos y naturales como propios de algo superior a ellos, algo sin nombre pero que, incluso, a pesar de ser dioses, regía sus eternas vidas, el universo:

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En la árida pero sugerente comarca española de las Bardenas Reales, el pico de Castildetierra parece señalar hacia la Vía Láctea, nuestra galaxia. Ésta erosionada aguja pétrea de arcilla y gres lleva miles de años como mudo testigo de sublimes noches estrelladas dónde la posición de muchas de las estrellas más conocidas por nosotros era muy diferente a la actual. Cosas de la mecánica celeste. O caprichos de desconocidos dioses:

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Estos son los llamados (con evidente fervor religioso) “penitentes” de hielo, situados en la meseta de Chajnantor (Andes chilenos) a una altitud de 5.000 metros. En esta altura, la atmósfera fría y muy seca y un proceso complejo de sublimación, crea estas figuras de hielo (posiblemente parecidas a otras situadas en planetas de nuestro sistema solar) que parecen formar un eterno “Vía Crucis” con las constelaciones de Perseus, Pegasus, Andromeda y Orion como fieles espectadores de la evolución planetaria:

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Seguimos en Chile, ahora en el desierto más seco del mundo, el desierto de Atacama, sede de varios complejos de astronomía óptica y de radio porque posee uno de los cielos más limpios del planeta. En esta noche semi-nublada, en una imagen panorámica, se pueden observar una sección de la Vía Láctea, la Gran nube de Magallanes en la parte inferior a la derecha y la estrella Canopus (a la derecha entre las nubes) brillando con fuerza. En el horizonte la luz parásita de ciudades lejanas. Nada de ello quita esplendor a esta fotografía:mwcl_panBeletsky (Copiar)

 

Para finalizar una fotografía de día, a plena luz solar. ¿Porqué elijo salir a la luz cuando hay tanta maravilla en la noche?, pues sólo tienen que observar el conjunto, una nube excelsa, un genuino “cumulonimbus” en retirada después de una tormenta pero con la particularidad (extraña) de contener otro curioso tipo de nube llamado “mammatocumulus“, con evidente forma de mamas. Esta fotografía fue tomada al atardecer en Alberta (Canadá) a mediados del mes de junio. Desconozco qué es más impresionante, la poco usual formación nubosa o los espléndidos colores de una riqueza extraordinaria. Falta por mencionar a nuestra fiel Luna creciente, si la podéis encontrar en la fotografía:

Retreating Thunderstorm at Sunset Panorama

 

 

·Fotografías bajo licencia propia. Texto bajo licencia Creative Commons·


.Insectos con engranajes.

 

Si algo admiro de la ciencia como actividad humana, es su enorme capacidad de evolución, su demostrada capacidad auto correctora y la continua adaptación práctica de sus descubrimientos al bien común de la humanidad (aunque, como todo lo humano y lo divino, el mal siempre surge).

La ciencia en su conjunto (frente a otras actividades referidas al pensamiento o creencias como puedan ser la religión o la filosofía), se rige por una reglas que estructuran su desarrollo y su utilidad con un dinamismo cada vez mayor. Además tiene una ventaja añadida cuando esa continua adaptación a la misma evolución social del ser humano redunda en su calidad de vida. La ciencia, su aplicación en la sociedad, el hecho de conocer, de saber, para aplicar estos conocimientos a la cultura general del ser humano y a su beneficio en futuras generaciones, es patente en multitud de facetas de nuestra sociedad moderna.

issusUna de las cosas que he aprendido sobre la naturaleza y la evolución como fuerza modificadora del universo, pasa por reconocer la posibilidad casi comprobada de la existencia anterior de cualquier artefacto mecánico o electrónico que el hombre haya desarrollado. Creemos haber descubierto elementos de tecnología, procesos o mecanismos no existentes de forma natural, pero no es así. Malcolm Burrows y Gregory Sutton han publicado en Science un bonito e instructivo artículo describiendo los primeros engranajes producidos por evolución natural. Se trata de un dispositivo puramente mecánico que facilita el salto en los jóvenes ísidos que tienen el pomposo nombre “Issus coleoptratus“; estos insectos, en su etapa joven, sincronizan las dos patas gracias a estos engranajes y consiguen realizar un salto de precisión y enorme aceleración (+400 g´s). Lo curioso es que este dispositivo lo pierden en su etapa adulta… no tienen talleres de reparación. Es muy recomendable un libro que leí hace ya tiempo al respecto de este paralelismo entre los mecanismos creados por el hombre y su anterior existencia en la naturaleza: “Ancas y palancas” de Steven Vogel; preciso y exhaustivo recorrido por los mecanismos que los seres vivos han desarrollado comparándolos con los creados por el intelecto humano.   

Esa misma fuerza natural, la evolución, juguetona y caprichosa ella, nos regala formas vivas de dudosa eficiencia y desconocida función, como es el caso de estos membrácidos de formas caprichosas, incluso increíbles pero que denotan la extraordinaria potencia funcional de la evolución a la hora de “probar” modelos. Y quien mejor que los seres humanos para defender a los más débiles, somos capaces de crear la Sociedad para la conservación de los animales feos, verdadera necesidad ética y moral para conservar las especies menos agraciadas de la faunaPicMonkey Collage planetaria, que también tienen derecho a ser defendidos, ¡qué caray!.

Y como todos los años, mostrando ese aspecto tan poco conocido de los científicos como es el buen humor,  la revista de humor científico Annals of Improbable Research (AIR) ha concedido los premios IG Nobel. Estos galardones se otorgan cada año como parodia de los Premios Nobel y se entregan a diez grupos de científicos que “primero hacen reír a la gente y luego hacen pensar”. Son presentados por auténticos Premios Nobel y pretender, con muy buen humor, celebrar investigaciones o descubrimientos inusuales, curiosos e (incluso) poco atractivos, todo por el loable empeño de estimular la investigación científica en todas las facetas de la vida. Algunos de los galardones de este año son (traducción de Microsiervos):

*Medicina a Masateru Uchiyama, Xiangyuan Jin, Qi Zhang, Toshihito Hirai, Atsushi Amano, Hisashi Bashuda Masanoriy Niimi por estudiar los efectos de escuchar ópera si te han trasplantado el corazón y eres un ratón.

*Psicología a Laurent Bègue, Brad Bushman, Oulmann Zerhouni, Baptiste Subra, y Medhi Ourabah por confirmar experimentalmente que las personas que creen estar borrachas también piensan que son atractivas.

*Biología y astronomía a Marie Dacke, Emily Baird, Marcus Byrne, Clarke Scholtz y Eric Warrant por descubrir que cuando los escarabajos peloteros se pierden son capaces de volver a casa mirando a la Vía Láctea.

*Seguridad e ingeniería a Gustano Pizzo por inventar un sistema electromecánico para atrapar secuestradores aéreos: el sistema lo deja caer a través de una trampilla, lo empaqueta, y luego lo deja caer a tierra –con un paracaídas, eso sí– mediante unas compuertas instaladas a tal efecto.

*Paz a Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia, por hacer ilegal aplaudir en público y a la Policía de Bielorrusia por arrestar a un hombre con un solo brazo por aplaudir.

*Probabilidad a Bert Tolkamp, Marie Haskell, Fritha Langford, David Roberts, y Colin Morgan por dos descubrimientos relacionados. El primero, que cuanto más tiempo lleve una vaca tumbada más probable es que se levante pronto; el segundo, que en cuanto una vaca se levanta no puedes predecir fácilmente cuanto tardará en tumbarse de nuevo.

*Salud pública a Kasian Bhanganada, Tu Chayavatana, Chumporn Pongnumkul, Anunt Tonmukayakul, Piyasakol Sakolsatayadorn, Krit Komaratal, y Henry Wilde, por el conjunto de técnicas para tratar amputaciones de penes que describen en su informe, eso sí, no son aplicables si el pene ha sido parcialmente comido por un pato.

 

Vamos, para que luego digan que la ciencia no es divertida.

Ahora dos historias. En realidad dos finales bien diferentes, triste uno, quizá, bello el otro, seguro.

El primer experimento de la gota de brea fue comenzado por Thomas Parnell físico de la Universidad de Queensland en 1927 y quería demostrar a sus alumnos que la brea, aunque a temperatura ambiente parece un cristal, no es un material sólido sino un líquido de altísima viscosidad (unas 100.000 millones de veces más viscoso que el agua). Así ideo un experimento para demostrarlo que está descrito en esta web: “Pitch drop experiment“. Parnell murió sin ver caer la gota de brea y, posteriormente en el año 1961, John Mainstone recogió el testigo recuperando el experimento. Pero tuvo la misma suerte que su colega, pudo ver, a lo largo de los años, gotas pero ya caídas, ninguna en riguroso directo. En los 83 años que lleva activo el experimento, sólo han caído 8 gotas. Pero la ciencia no entiende de sentimientos y hace unos días Mainstone falleció de un derrame cerebral sin poder asistir en directo a tal emocionante acontecimiento. Lo cierto es que nadie ha logrado ver en directo la caída de la gota de brea, ni tan siquiera con la moderna instalación de cámaras web de grabación continua. Y la ciencia se volvió cruel con él cuando otros físicos, éstos del Trinity College de Dublín, se le adelantaron y grabaron por primera vez una gota de brea cayendo el pasado mes de julio en un experimento paralelo que iniciaron mucho después del suyo, en 1944, apenas hace 69 años. 

Y una bella historia de amor, entre Ann Druyan y Carl Sagan, mi admirado Sagan, científico y divulgador extraordinario, él impulsó mi pasión por la ciencia haciéndome ver el mundo como un todo dependiente del cual no debemos abstraer las emociones y los sentimientos porque también éstos se ven modificados por la ciencia. En los años setenta partieron dos sondas espaciales para estudiar los planetas exteriores: los Voyager 1 y 2. Ahora están saliendo de nuestro sistema planetario, de la influencia electromagnética del Sol, nuestra estrella. En cada uno de ellos va un disco de oro con una selección de música, sonidos, idiomas e imágenes de todo el planeta así como un inteligente lenguaje de descodificación del mismo disco, todo por si una inteligencia extraterrestre encuentra una de las sondas (algo casi improbable). Este disco fue ideado por un comité científico presidido por Carl Sagan y fue un enorme reto intelectual.

Pero, además de toda esa información formal, estética o científica, a Ann Druyan (tercera esposa de Sagan) se le ocurrió incorporar en el disco algo más propio del ser humano, algo que le distinga de los gusanos o de los cactus, algo por lo que se puede dar la propia vida, algo tan sublime que otorgaría la cualidad de civilizado a cualquier organismo que no prostituyese su concepto. Ese algo pasaba por representar en forma de ondas cerebrales (EEG) un pensamiento que involucre el amor entre dos personas. Y a Ann se le ocurrió “grabar” la gráfica de sus ondas cerebrales cuando, en sincera y auténtica situación, ella y Sagan se comprometieron en matrimonio. Precioso testimonio.

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Termino enlazando la preciosa historia anterior con esta imagen (pinchar sobre ella para mayor resolución). Nuestro hermoso planeta, la única y mejor casa que podemos tener, el hogar de nuestra especie, de los que han vivido, de los que han muerto y de los que vivirán en un futuro. Esta precisa imagen nos ensaña la variación anual de la vegetación en el ártico, como la respiración del propio planeta:

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·Texto bajo licencia Creative Commons y Safe Creative.