.Partitura en el culo.

 

Screenshot_1La astronomía nos está dando últimamente momentos de enorme emoción y grandes logros, muy importantes para conocer el universo, el más cercano y el más alejado de nuestro conocimiento. Tenemos descubiertos decenas de planetas orbitando alrededor de su correspondiente estrella y, en alguno de ellos, se ha detectado agua. Imágenes tan impresionantes como la conseguida del planeta Beta Pictoris b o el anillo de polvo alrededor de la estrella HR4796A, nos hacen tener puestas grandes esperanzas en futuros hallazgos que nos permitan averiguar más pistas sobre el nacimiento de la vida. Y no menos impresionante es la última imagen que nos proporciona el Hubble -¡bendito catalejo!- del cúmulo de galaxias gigantes Abell 2744, llamado con buen criterio Cúmulo de Pandora; preciosa reunión de galaxias de casi todas las clases y repleto en más de un 75% de materia oscura, además de los fenómenos producidos (y apreciables a simple vista) por las lentes gravitacionales de 11 de dichas galaxias. Y dentro de ese mismo cúmulo, científicos españoles han descubierto la, hasta ahora, galaxia más jóven a tan “solo” 650 millones de años después del Big-Bang; y eso a pesar de las inmensas restricciones presupuestarias a la ciencia impuestas por gobiernos ciegos al progreso de nuestro país.

El rigor debe ser uno de los patrones de medida fundamentales en los experimentos y descubrimientos científicos; pero la ciencia puede ser divertida y relajada. Un grupo de estudiosos ha logrado transcribir una antigua partitura que aparece sobre el culo de una de las estrambóticas y singulares figuras de “El jardín de las delicias”, de El Bosco, podéis escucharla y decidir. Aunque no es la primera vez que se transcriben partituras musicales desde cuadros, no deja de ser curioso el lugar elegido para su escritura. Esto puede dar lugar a una nueva disciplina denominada arqueología biomusical, todo un reto. Y curiosa, por compleja, es la propuesta del Rochester Institute of Technology para el desarrollo y creación de una “Escalera Escheriana“, ideal para suegras que persiguen a sus yernos con la bandeja de las croquetas o las empanadillas de turno dominical. Y una recopilación (ya tiene un tiempo) de las mejores parodias sobre ciencia, humor ante todo, rigor sobre todo, exactitud siempre. 

Y enredándome por la red (nunca mejor dicho) encuentro este documento en el blog “Historias de la historia” que confirma la llegada del hombre a la Luna o, mejor dicho, el regreso de ella. El departamento de inmigración de los USA (aduanas) obliga a rellenar una declaración especificando el nombre, procedencia y equipaje de toda persona que entre en los Estados Unidos. Y, así, los astronautas del Apollo XI tuvieron que rellenar dicho impreso especificando el origen (Moon) y el equipaje (Moon rock & dust)… ¡Me encantan los yanquis!. Sin dejar el suelo, me entero por la Burgospedia que fue Don Diego Marín Aguilera el primer ser humano que consiguió volar, el día 15 de mayo de 1793 en la localidad burgalesa de Coruña del Conde; siempre lo he pensado, nuestra historia está repleta de héroes anónimos.

Finalizo escribiendo sobre una propuesta “Kickstarter” que, como la mayoría, denota el inmenso ingenio del ser humano, ingenio que debe ser premiado con aportaciones capitalistas. La propuesta es la creación de un “minimuseo” personal que sea transportable e incluya materia representativa de los millones de años de la vida y los miles de nuestra tecnología e historia. El citado “Mini museum” podría estar comercializado en tres versiones (siempre las clases…) y podríamos tener en nuestras casas desde un trozo de huevo de dinosaurio, pasando por un trozo de momia, un pedazo del muro de Berlín, arena de la playa de Waikiki o un “Mystery specimen” sorpresa (trozo de alienígena, espero) que aporta un plus de emoción científica. Genial propuesta. Aunque conozco a personas que incluirían un cachito del bikini de Charlize Theron… fetichistas que somos.