.20.000 Días.

 

Toni (1)Pues hoy día 19 de enero de 2014, sobre las 14:17 h… cumplo…

¡¡¡ 20.000 DÍAS !!!

Muchos pensarán (con algo de razón) ¡qué friki!; pero lo supe por suerte del azar, consultando una web sobre los diferentes calendarios por los que nos hemos regido los seres humanos. Me picó la curiosidad, lo confieso, en un subidón de tonto ego, quería saber cuándos días habían transcurrido desde mi nacimiento y si estaba cerca de alguna cifra en especial curiosa.

Siii, 20.000 días desde que mi querida madre tuvo a bien sacarme de ese nido dónde estaba tan agustito, calentito, bien alimentado con productos de la tierra, con Hilo Musical a casi todas horas, flotando casi en ingravidez y protegido… eso sí, más a oscuras que un búho perdido en una cueva y sin otra obligación que obedecer el manual de instrucciones de la vida para que el brazo no se colocase en sitio inoportuno, ¡gran trabajo de mis dos madres!… y del azar.

El 17 de abril de 1960, domingo de un año bisiesto, no ocurrió nada destacable en el mundo, no nació personaje famoso, seguían en pie varias guerras locales (algunas aún no han finalizado), seguían muriendo muchas personas de hambre y enfermedades (como hoy) y no imaginaba el futuro que me podía esperar. En las escasas revistas de ciencia se auguraba un siglo XXI lleno de coches voladores, inmensas ciudades llenas de árboles y (eso imaginaba) un buen rollito entre los humanos. De eso na, de na, quien diga que la humanidad, que nuestro mundo se ha globalizado y progresa a un futuro mejor, debería hacérselo mirar. No digo que no se haya progresado socialmente (en algunos países), culturalmente (en pocas naciones) o científicamente (en muy pocos estados). No niego cierto progreso en derechos y bienestar (aunque reducido a la cultura occidental), pero siempre, cuando un cercano versado comenta lo guay que es nuestra sociedad, termino pensando en las aldeas africanas, los slam de la India o la favelas cariocas… somos producto del azar, podría haber nacido en cualquiera de esos lugares y mi vida sería muy diferente… si viviese. Y no soy “masoca”, es que no puedo, moralmente, presumir de ser civilizado cuando permitimos las desgracias ajenas y no exigimos acción a nuestra borracha de poder clase gobernante y política. Sociedad entre caníbal y misionera que tan pronto te arruina como te salva la vida.

Y cuento -más por mi afición a la Matemática- que 20.000 días son 2857 semanas y 1 día, 480.000 horas, 28.800.000 deTMam minutos, 1.728.000.000 de segundos… más o menos, es decir, en nuestro actual calendario: 54 años, 9 meses y 2 días, espero que media vida.

No me olvido de mis queridas mascotas: 1 Fox Terrier, 1 Collie enano, 2 Cocker, 1 Setter Irlandés, 1 Pastor Alemán, 4 patos, 3 conejos, 64 ratones, 4 tortugas, 6 pollos, 2 patos, 43 hamsters, 1 petirrojo, x peces… que muchos de ellos me han ofrecido más cariño que muchas personas que se han cruzado en mi vida. Mis pequeños tesoros, como cualquiera tuvo, mi cuaderno, mis lápices y Bics, mi estuche de lápices, mi muñeco preferido, mi Lego, mis minerales, mis libros, mi música… Mis aficiones, mis deseos, mis esperanzas, mis sueños… mi quiosquero, mi lechero, mi cajera del “súper”, mis conocidos del mercado, mis curas, mis compañeros de clase, mis maestros, mis amigos, mi familia… Y digo “mis” porque siempre he deseado sentirme suyos.

He leído cientos de libros, soy un apasionado de la lectura y me encanta tener un libro entre las manos, he visto miles de películas, de todos los géneros, el cine es un arte fundamental. He visitado decenas y decenas de museos y exposiciones, viajado menos de lo que uno se ha imaginado en sus sueños, escuchado mil estilos diferentes de música y siempre he sentido una infinita curiosidad por todo lo que me rodea, esté dónde esté y con cualquiera que tenga a mi lado. La naturaleza es una de mis pasiones, en ella me siento cómodo, ningún animal te critica o se burla de ti, aunque si tiene hambre…

¿Defectos?, ¡huyyy!, todos, los que me conocen los conocen, mejor preguntarles a ellos, siempre se dice la verdad cuando te preguntan acerca de los defectos de uno… Y espero que no me recuerden por ellos. No hablaré de estas cosas tan mundanas y humanas como puedan ser los pecados y tropelías que todos cometemos, me arrepiento de “casi todo” lo malo que he podido hacer, “casi todo”, sí. Sólo dos frustraciones: no haber hecho cosas que hubieran convertido en felices a muchas personas y no haber llegado a ser en la vida aquello por lo que lucharon mis padres.

A día de hoy, con mi maravillosa chica y mis fantásticos dos hijos rebeldes sin causa, sólo espero seguir disfrutando de los escasos y escuetos momentos de felicidad plena que la vida y la gente que te quiere te proporcionan, sin saberlo, de vez en cuando. Creo que la felicidad no se consigue nunca, lo importante es buscarla siempre, desearla para los demás y creer que habita en todos los corazones de la gente. 

No conozco a nadie que sea feliz, sinceramente; siempre he creído que lo importante es buscar la felicidad de los demás, no conseguir la propia, sé que las personas que intentan hacer felices a los demás se pueden considerar felices. Hay personas por las que merece la pena vivir, a otras, en cambio, lo mejor es ignorarlas. Soy de la opinión que no existe nada más terrible que la soledad, aunque muchos la necesitemos de vez en cuando. Prefiero el desprecio a la soledad, así pienso. Y quizá no sea muy extravertido a la hora de expresar mis sentimientos, pero mi familia (algunos) y mis pocos y extraordinarios buenos amigos, saben que pueden contar conmigo, sin preguntar, y saben que nunca les traicionaré.

Podría seguir escribiendo por aquello del subidón del “momento de gloria” que todos tenemos alguna vez en la vida, pero considero que a muchas personas no les interesaría nada las aburridas batallitas y logros conseguidos. También podría seguir glosando mis defectos y virtudes, buscando comprensión y aplauso ajeno, algo de compasión o muchas alabanzas, pero, insisto, la vida de uno es aburrida si se aísla de la vida de los demás; somos islas en un inmenso océano, pero los grandes veleros de los sentimientos, las ideas y las acciones que transitan entre isla e isla, nos hace ser únicos y muy valiosos, pero siempre gracias a los demás.

Y como no sé terminar esta glosa de mi persona en su 20.000 “cumpledías”, copio una estrofa de Miguel Hernández que siempre me ha cautivado como la poesía de la vida y la esperanza (y así quedo muy bien):

(Lo bordan Serrat o Manolo García)

 

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

 

El amor es maravilloso, casi tanto como la propia vida, o más, no lo sé, y produce una intensa alegría en los corazones humanos que, quizá, ni todas las poesías escritas y por escribir apenas lleguen a rasgar el velo tranquilo de este sentimiento único y necesario. Si amas intensamente no esperes respuesta alguna, en ocasiones no perciben esa dicha y si viene despistada se convertirá en el mejor de los regalos que puedas recibir en tu vida y aprovéchalo porque no te lo vas a llevar… Después de estos compromisos no volverás a verte a ti mismo de la misma forma, esos son los riesgos, bellos riesgos, que merece la pena correr.

Copyright © Antonio Grañena Marín. Texto y fotografías bajo licencia Creative Commons y Safe Creative. Prohibida su reproducción fuera de los términos de licencia.