.Estrellas & 10 Años.

De avatares y viajes al espacio.

30 de abril de 2013

1367314584070_thumbEl ser humano está viviendo una época de descubrimientos y avances dentro del mundo de la ciencia y la tecnología, tan apasionante y fructífera como endiablada, si tenemos en cuenta el ingente caudal de noticias sobre avances que constantemente podemos leer y ver. Aunque, desgraciadamente, pocas personas son conscientes de ello al estar más entretenidas en juegos de sociedad virtual o menesteres innombrables.

Es muy difícil resumir o extractar los hechos más importantes que, en el ámbito científico, han sucedido no ya en el último mes, sino en la pasada semana. Y todo porque, a pesar de la actual crisis económica, la ciencia y su aplicado hijo, la tecnología, avanzan “a hombros de gigantes“, expresión atribuida al filósofo y erudito -¡preciosa palabra!- Bernardo de Chartres que, según su discípulo Juan de Salisbury dijo:

“Decía Bernardo de Chartres que somos como enanos a los hombros de gigantes. Podemos ver más, y más lejos que ellos, no por alguna distinción física nuestra, sino porque somos levantados por su gran altura.”

Estamos en los albores de los viajes espaciales, a la estratosfera en un principio pero a no muy largo plazo retornar a nuestro fiel satélite la Luna y el planeta más deseado, Marte. Sir Richard Branson, a través de su empresa Virgin Galactic, está a punto de comenzar el nuevo destino turístico gracias a su bien diseñada Virgin Spaceship Enterprise, una suerte de avión nodriza que ayer alcanzó la barrera del sonido.

Y aunque ya lo comenté en algún post, sigue adelante la iniciativa Mars 500, de extraordinaria creatividad pero carente de fondos, arriesgada, en un viaje de solo ida… ¡glups!. Os podéis apuntar, es gratis:

En el mundo de la robótica los avances en los algoritmos de control y decisión y los precisos servomotores que controlan dichos robots, son cada vez más impresionantes.

Los chicos y chicas de Boston Dynamics haciendo de las suyas con Petman vestidito para la ocasión con traje y máscara NBQ intimidando con sus andares casi humanos… Intrigante…

O el eficaz BigDog capaz de lanzar objetos sin caerse, todo un machote:

Pero creo que el futuro pasa por los los drones pequeñitos que, unidos, pueden con estas “mulas”. Tal es el caso de los “cuadricópteros” capaces de hazañas tan complicadas como pasarse entre sí un péndulo y estabilizarlo con extrema perfección. Esto sí que asusta, legiones de pequeños drones coordinados para realizar un función, si unos caen, los otros seguirán con su misión.

Por ejemplo, en la promoción de la nueva película de Star Trek, 30 cuadricópteros formando sobreLondres el logo de la serie o 49 de ellos en perfecta coordinación creando un bello e inquietante baile. Para completar la lista no nos olvidemos del “molón” Mantis, el inquietante PhantomX o elCheetah, velocísimo, de los chicos y chicas de la ultrasecreta agencia USA llamada DARPA. Me dejo muchos desarrollos casi más increíbles para otro post más específico, vais a alucinar.

La Casa Blanca, choza dónde habita el hombre más poderoso del planeta (por lo menos el que más tecnología militar controla) ejercita de nuevo el liderazgo científico de los Estados Unidos al incentivar con más de 100 millones de dólares iniciales un plan para comenzar el estudio profundo sobre cómo funciona nuestro cerebro: BRAIN Initiative. Casi nada, plan muy ambicioso y muy necesario aunque con las consiguientes reservas ante el destino de esa información. La información es poder y el control de la información que se obtenga sobre el funcionamiento de nuestro órgano base de nuestra creatividad e inteligencia, debería ser patrimonio de toda la comunidad, al igual que el genoma humano.

Y a colación de esta magnífica noticia, Dmitry Itskov un millonario ruso (como no), viejecito él, lanza la 2045 Initiative,  proyecto destinado a crear en un plazo de tiempo bastante corto, un avatar humano. Claro, antes pasando por etapas de evolución que dependerán del desarrollo de la tecnología imperante; en un principio está pensado en cuatro fases:

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*Avatar A, periodo 2015-2020, copia robótica del cuerpo humano controlado por una interfase cerebro-máquina; es decir como conectarnos un USB al oido…

*Avatar B, periodo 2020-2025, transplante de un cerebro humano vivo a un robot, es decir ponte a conectar miles de enlaces neoronales a cablecitos de fibra óptica (más limpio)

*Avatar C, periodo 2030-2035, cerebro artificial a tope, hacer un copy&paste del cerebro vivo al nuevo y cruzar los dedos

*Avatar D, periodo 2040-2045, avatar holográfico, nada orgánico que se estropee o se pudra, fuera enfermedades (eso sí, con un buen anti-virus) y fuera religiones, ¡bieeeeeennnn!.

Esto ni es ni pretende ser un resumen de los avances en ciencia del último mes, apenas he descrito una pequeña parte de ellos, pero son elementos que nos hacen abrir la boca de asombro.

Y no quiero finalizar sin poner un enlace a una restauración muy importante para la historia de la ciencia. El Berkeley Lab restauró el pasado año la voz de Thomas Edison grabada en 1878. Este año han conseguido restaurar una primera grabación de la propia voz de Graham Bell de hace 128 años. Impresiona oír las voces de personas que tanto han hecho por la humanidad, merece la pena:

Hacia el minuto 3:20 empiezan las palabras y se llega a entender a la perfección la frase:

“This record has been made by Alexander Graham Bell…”

 

.Te cubriré de estrellas.

25 de abril de 2013

Se despertó a la misma hora, era de sangre madrugadora, y se despertó como casi siempre lo había hecho a lo largo y ancho de su ya otoñada vida. Abrió sus cansados ojos, al mismo tiempo agradecía seguir otro día vivo y entero de cuerpo, aunque maltrecho de alma, sin recordar el porqué de tal desacuerdo. Al mover sus pesados párpados miró al blanco techo repitiendo, como en cientos de mañanas, el mismo ritual: giró su cabeza hacia el viejo reloj despertador que su madre le regaló para llegar pronto a la escuela, entonces signo de buena y decente educación. Un reloj tan achacoso como él, pero aún ágil e implacable en marcar el tiempo gracias a las gotitas de aceite de oliva con las que, de vez en cuando, premiaba a los quejosos engranajes. El reloj retrasaba tanto como adelantaba, acertando casi siempre en la hora que la radio le solía gritar entre los manidos comentarios de tertulianos en cómoda hibernación neuronal y los anuncios de mundos mejores demasiado lejanos.

Y después de saludar como siempre a la vida, al techo y al reloj, se giró hacia su esposa que dormitaba con cierta inquietud. Sabía que ella apenas había tenido pesadillas desde esa promesa de amor y dedicación eterna en aquélla ceremonia ya muy lejana, pero recordada con una intensidad no perdida. Siempre intentaba rememorar los días de aquél verano en un pueblo de la meseta castellana tan acostumbrado a pasar sofocos y sabañones como al buen comer y al duro esfuerzo por vivir. Allí conoció a su chica, moza inquieta de fiestas y ferias, deseosa de lucir su alegría y sensualidad aún a costa de la palmada en el culo de algún garrulo saciado de mal vino. Él fue administrativo sin voz ni voto, pero trabajador y honrado, cualidades que apenas le sirvieron para medrar en la empresa y solo recibir una cesta de Navidad algo menos holgada. Ella trabajó de maestra en la escuela; enseñó a buenos niños y niñas a ser más buenos y muy cultos hombres y mujeres; muchos de ellos, los que aprovecharon la pizarra y sus cuadernos, con el tiempo tuvieron que escapar del insulso territorio en que se había convertido su país.

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La conoció en ese estío de un pueblo que agradece el sublime manto estelar que comienza a cubrirlo pasado el ocaso. Empezaban a pasear su amor discreto desde los soportales colmados de ojos de la plaza del ayuntamiento hasta hallarse tumbados en el páramo, con los campos ya segados y limpios de grano, entre la lucha eterna del picante olor del tomillo y el limpio frescor del espliego, acariciando un amor menos vigilado y más prohibido. Quedábanse horas mirando el cielo nocturno y hablando del futuro, jugando con sus dedos a pasarse pequeñas chinas que rebuscaban sin darse cuenta entre la templada tierra. De vez en cuando un roce discreto, un aliento más intenso o el susurro de una bella promesa. Y tras muchas noches de un largo verano repitiendo la misma obra en un solo acto, en la Luna nueva de agosto, a salvo de los hombres lobo de la taberna y de las beatas de la iglesia, él pronunció casi sin darse cuenta esa frase que valió por su primer beso:

“¡Dios, cuantas hermosas estrellas!, y tú caíste del cielo sin darme antes cuenta, ¡qué envidia me tendrán al verte, mi amor!”.

Él, por vez primera con cierto temor, le cosquilleó el pie para traerla desde las tinieblas de los sueños a la luz, con una sonrisa. Pero sabía que ese despertar no iba a ser idéntico al resto; algo muy inquietante rondaba por sus pensamientos -aún dormidos- sin darse a conocer. Repasó mentalmente, mientras su pié luchaba con los sueños de su esposa, la lista de tareas para ese día: levantarse y colocarse las vértebras como sea, desayunar el crujiente pan y ese delicioso café que ella preparaba en el puchero, hacer la cama (tarea en la que él era un experto legionario), estrenar la nueva camisa que le regaló su hija para lucir solo en buen tiempo, salir a la calle para comprar la aburrida prensa y el delicioso pan que vendían en la nueva panadería del chaflán… lo de siempre, tareas gemelas desde que le licenciaron en su trabajo de años de fidelidad y paciencia con un horroroso trofeo al “empleado más antiguo”. Su esposa se licenció poco después de haber entregado toda su sabiduría y paciencia enseñando a niños y niñas de toda calaña; hizo lo que pudo con ellos pero la selección natural es implacable, sobrevivieron unos pocos. Aunque se llevó el recuerdo de las decenas de sonrisas de gratitud que sus alumnos le regalaron.

Buenas” le dijo ella con voz cansada, él contestó con un breve “hola” algo más entonado pero con similar tristeza. Atrás quedaron las noches de buenos deseos y las madrugadas de palabras tiernas; ahora parecía que el carnívoro tedio de la gran ciudad les había impuesto cercenar no solo su vocabulario sino, terrible realidad, sus sentimientos. Ni una mirada, ni un roce, ni un beso, ni un lamento, ya todo parecía perdido… Ella se vistió con cierta presteza, algo impropio de toda mujer que se precie hermosa y coqueta. Ya despiertos y levantados, comenzaron con cierta pena a repartirse las tareas diarias; él pensó en su diario quehacer mientras seguía sin saber el porqué de tanto desamor, de tanta desazón. Hasta que, regresando de la cocina con el pan tostado y el café caliente, su mirada se fijó fugazmente en unos papeles dejados sin orden sobre la mesa del salón. No detuvo la mirada ni tampoco el paso, ni lo quiso, pero juró haber visto terribles palabras escritas… “separación, sentencia, divorcio…” dolor en esencia.

Se acomodó en su silla preferida cerca de la ventana, no para ver el horrendo paisaje de sucios edificios y tránsito salvaje, sino porque el Sol entraba ya con puntual fuerza e iluminaba el dorado aceite que resbalaba por el pan pareciendo esconderse del intenso resplandor. El primer sorbo de café le devolvió a esa vigilia llamada realidad que, en ocasiones, parece más una pesadilla. “Separación, sentencia, divorcio…“, volvieron a surgir las insensatas palabras y recordó el porqué de tanto desamor. Ese mismo día tenían cita con el notario de aquel pueblo que les despidió con miles de blancos pétalos de rosa y canciones de alegría. Allí, frente a tan ilustre testigo de hechos legales, rasgarían para siempre años de arrullos, de abrazos, de besos.

Casi no desayunaron, para qué alimentarse cuando el fin está cerca, más cuando en la bonanza se alimentaban el uno del otro sin cobrarse ningún impuesto. Bajaron a la calle sin cruzar palabra alguna, no había mucho que decir. Él tenía cierta esperanza en que el coche tuviera jaqueca o algo peor, pero lo cuidaba demasiado bien y arrancó a la primera, como siempre. Ella se acomodó a su derecha, apoyó su cabeza en el respaldo del asiento y dicen haber escuchado un leve gemido ahogado por el ruido del motor. No tardaron mucho en llegar a la carretera secundaria que atravesaba el páramo; los campos de cereales esperaban ya las nuevas semillas. Salir de la autovía y entrar en esa estrecha carretera era pasar de un mundo opaco y cansado de la vida… al vigor de la juventud compartida cuando ese hermano pequeño del amor llamado enamoramiento se torna en irresistible sensación tendente a aparecer a la vuelta de cualquier esquina y, sin avisar, darte de bruces con su carita gorda de angelote renacentista. Pero ninguno de ellos sentía ya ese dulce efecto.

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La carretera era casi una recta perfecta traicionada solo por alguna suave curva que rompía algo la ausencia de palabras. Al salir de una de ellas, unos pequeños pajaritos atravesaron volando la calzada asustados por el ruido y cruzaron con increíble rapidez por delante del automóvil. Esto hizo que él desviase la vista para seguirlos durante unos instantes. Siempre fue un extraordinario aficionado a la naturaleza y ella su más fiel seguidora. Algo ocurrió al desviar su mirada que le hizo parar el vehículo con decisión, bien pegado al arcén de la carretera. Ella se sobresaltó y quebró su silencio con cierto susto “¿Por qué te has detenido?, ¿te encuentras bien?“. “Mujer -le respondió- ni tú ni yo estamos bien, y sabes el porqué. Pero antes de llegar al pueblo quiero que me acompañes a un lugar“. Ella se sintió confusa pero muy interesada; su esposo siempre intentaba sorprenderla y siempre lo conseguía; y guardo de nuevo silencio.

Salieron del automóvil y él le tendió su mano para guiarla a tan misterioso lugar. Ella receló un poco al principio pero aceptó y, cruzando la carretera, siguieron el imaginario rastro aéreo que los pajaritos habían dejado. Y entre las piedras y la maleza pronto llegaron a un pequeño bosque entre los sembrados.

Allí estaba, imponente ser, la vieja encina, sobre las demás, astuta criatura superviviente del fuego del rayo y la ira del carpintero. Soltó su mano y giro entorno a su grueso y arrugado tronco buscando la solana, ese territorio a salvo de musgos y helechos. Y encontró su promesa. El árbol había guardado con mimo los signos grabados por ellos en aquel lejano verano. En un pequeño claro de su corteza, en lisa y brillante madera, punteados por los juguetones rayos del Sol huyendo entre las hojas, volvieron a ver con asombro sus nombres escritos sobre el fondo de estrellas que tallaron con esfuerzo los dos enamorados, sus nombres como dos corazones errantes pero juntos por el firmamento.

Y se quedaron mirando su promesa, como un sublime recuerdo enmarcado y protegido por la dura leña de la encina; así fue durante largos minutos hasta que el breve canto de uno de los pajaritos les hizo mirarse a los ojos; ella ladeo su cabeza y se mordió con delicadeza un pedacito del labio inferior y dicen que a él se le escuchó un suspiro que aventó cualquier miedo alquilado. No necesitaban decir palabra alguna, tan solo tumbarse al abrigo del árbol, como antaño, juntar sus manos de nuevo, fundir sus corazones y esperar ver las estrellas…

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Sonó con inusitado estruendo el viejo despertador; él abrió los ojos con susto y allí estaba el blanco techo, de nuevo; ni una estrella, ni un cometa, ni el negro del firmamento. Todo había sido un hermoso sueño. Su esposa se despertó también asustada y le preguntó qué le ocurría, si había tenido una pesadilla. Pero él no le contestó; sentado durante unos segundos sobre la cama, esa cama testigo de tanto amor, miraba hacia el salón con los ojos prendados del olor de la soledad cercana y con las lágrimas luchando por salir de su prisión. Se levantó rápido; descalzo y nervioso se dirigió hacia la mesa del salón iluminada por la intensa luz de su fiel Sol. Se mantuvo de pie bien firme junto al páramo de la mesa, observando los serios papeles que contenían esas palabras que solo deberían aparecer en los crucigramas: “separación, sentencia, divorcio…“. Y pensó que nunca vio tantas mentiras escritas, tantas falsedades impresas en papel, tantas equivocaciones consentidas. Sintió cómo su esposa salía presurosa del dormitorio y no lo pensó, porqué pensarlo, porqué traicionar los años de venturas, de generosidad y entrega, porqué hacerlo, porqué olvidar todo lo amargo que pasaron juntos si lo sublime del amor que compartieron y se donaron el uno al otro superaba cualquier tropiezo. Todo tiene un valor si se comparte, todo tiene un buen fin si este es sincero y proviene del corazón.

Asustada y con cierto temor, le preguntó: “¿Qué te ocurre?“. Él se giró, sus manos agarraban con fuerza esos papeles malditos y equivocados. Y ella de nuevo, pero con la suavidad de los primeros besos de sus hijos, le repitió la pregunta: “¿Qué te ocurre, cariño?, si te encuentras mal no nos vamos al pueblo.

No, vámonos lo antes posible, no perdamos más el tiempo“, dijo mientras rompía en mil pedazos los papeles llenos de tropiezos, cayendo estos al suelo con la misma elegancia de aquéllos lejanos mil pétalos blancos. Y acercándose a ella, cogió sus manos con la misma fuerza de aquél mozo, miró a sus ojos con la misma intensidad de aquéllos días, liberó a sus lágrimas del cautiverio y le susurró bajito al oído:

“Ven mi luz, que nos esperan tus hermanas, las estrellas.”

·Texto y fotografías bajo licencia Creative Commons y Safe Creative ·

·Prohibida su reproducción fuera de los términos de licencia.

 

.Manual de lapidación a cómo cambiar el mundo.

21 de abril de 2013

C_trnsitosLas armas en el mundo provocan miles de víctimas de todo tipo. Dicen que son necesarias, dicen que sin ellas no existe la seguridad. Pero se ha demostrado que una caduca legislación basada en el espíritu de los pioneros americanos solo provoca muertes injustas. Desde Moms demand action intentan evitar la libre venta de armas de todo tipo.

Global Internet map, Blue Coat es una importante empresa de servicios en Internet. En el mapa se puede ver con precisión las intercomunicaciones y los principales nodos de enlace por dónde circula todo el tráfico de la web.

US spacesuit circa 1969, detallista y curioso boceto original creado en un simple folio sobre el diseño de los trajes de astronauta en las principales misiones Apollo.

Lapidación parte I, terrible ilustración y muy detallada sobre la “buena” práctica de la ley islámica que permite la lapidación de mujeres. Desde los principales artículos legales a seguir para la preparación de la víctima hasta los diferentes tamaños de piedras utilizados para esta salvajada.

Como cambiar el mundo, bonita infografía con consejos a seguir para cambiar el mundo. El completo mundo de las principales “r” que definen formas de mejoras y gestionar recursos y hábitos saludables no solo para uno sino para la comunidad.

 

.10 años.

17 de abril de 2013

     Bueno, bueno, ¡10 años!, ¡muchas felicidades!, ¡estás hecho un chaval!; cuando decidiste refugiarte en tu faro y, sin aislarte, observar el mundo desde una cierta tranquilidad, nunca imaginaste llegar a cumplir tantos años; fíjate, desde tu soledad, desde la altura de ese faro tan mono divisas cosas, hechos y sorpresas que pocos han podido alcanzar a encontrar en su camino, quizá porque eres fiel a tu frase “Curiositas sapientiam fert” (la curiosidad conduce a la sabiduría) frase que creaste al principio y que casi nadie ha sabido entender. Y todo lo que consideras interesante o curioso o instructivo o útil o importante o justo lo compartes con tus lectores.

     Share, lo que se dice share, tienes más bien poquito pero bueno, tienes la conciencia tranquila porque la mayoría de lo que ofreces sale de tu creatividad y no te reduces a copiar y pegar cosas; si algo es malo es porque lo haces mal o no gusta, y ya está… no te olvides ¡el mundo es de los “copy&paste”, hombre!.

     10 años y más de 750 “post” de todo tipo, buenos y menos buenos pero siempre intentando mejorar el anterior escrito, siempre encontrando tiempo entre las obligaciones de la vida y los obligados placeres y siempre con respeto a todo y a todos. Y no pretendas cambiar el mundo, es imposible, lo sabes muy bien, pero también has aprendido que hay que intentarlo.

     Cuando se llegan a cumplir determinados años de presunta “fertilidad creativa”, piensas en que debes dar un giro a las inquietudes plasmadas en tu blog; incluso cambiar el estilo, el formato y hasta los colorines que te han acompañado fielmente. Pero también te preguntas si realmente es necesario. Si has sido fiel a ti mismo, si has sido sincero e intentado ser original ¿para qué cambiar?. Bien es cierto que las paredes a veces necesitan una mano de pintura, pero sólo una mano, no hay que arrancar el buen yeso que reviste sólidos muros.

     A ver farero, dicen también que “quien mucho abarca poco aprieta”, ya, precisamente siempre has sido de la opinión que especialistas ya sobran y faltan con urgencia personas que aúnen conocimientos y ofrezcan visiones del mundo lo más equitativas y completas a la realidad. Y todo porque el mundo es muy complejo y ahora (más que nunca) está muy interrelacionado. Así que no cambies, habla de todo lo que consideres interesante y no te especialices, que para ello están los demás.

     Y lo del share… pues a seguir intentándolo, a pesar que casi nadie te eche una mano en ello.

     En estas cosas del pensamiento libre, crítico y heterogéneo, muchas veces te das de bruces con monolitos de todas las culturas, religiones e ideologías que permanecen cómodamente en sus posturas sin plantearse que la realidad puede ser diferente o que existen muchas realidades que ellos desprecian inconscientemente; muchas personas parecen preferir sus engaños antes que cambiar de opinión, allá ellos.

     Tan sólo te aconsejo seguir adelante, la tenacidad es fundamental, la creatividad es esencial y la verdad que encuentres siempre te aliviará algo de aquello que se quejaba Oscar Wilde. Wilde estaba convencido que en la mayoría de las ocasiones, la gente no escuchaba cuando se les hablaba; para demostrarlo explicaba a sus amigos la anécdota sobre el día que tuvo que asistir a una importante fiesta a la que llegó tarde.

     Para justificar su retraso ante la anfitriona, Wilde puso una excusa tan disparatada como eficaz, le comentó a su anfitriona que se había demorado debido a que “había tenido que enterrar a una tía suya a la que acababa de matar“.

     La dama sin inmutarse contestó al escritor con una rotunda frase:

     “No se preocupe usted. Lo importante es que haya venido

     Bueno farero, aguanta el temporal y no te preocupes si ves pasar los barcos sin hacerte caso alguno, es la función principal de un faro, guiar sin que los barcos agradezcan la luz. Algún día llegará una barca a la playa dónde descansan tus sueños y tus deseos, porque siempre he creído en lo que me dijo una vez un amigo: “…a todo mosquito le llega su parabrisas.” tanto para bien como para mal.

     Lo dicho, muchas felicidades, ilusión y trabajo y larga vida para El faro de Alejandría.

     Por cierto, abajo tienes una foto de mi regalo: un Mustang del 60, claro.

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·Texto bajo licencia Creative Commons· Prohibida su reproducción fuera de los términos de licencia.

 

.Desde la luz de Manhattan a la oscuridad de la pobreza.

12 de abril de 2013

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Esta vez va de la vida.

Recomiendo verlos a pantalla completa, en HD y sonido a buen volumen…

“A story about robots”.

A veces el deseo por estar lo más cerca posible de cualquier hálito de belleza, nos puede cegar y hacernos caer en oscuros abismos. Mejor morir después de haber visto lo sublime, que permanecer protegido por la vulgaridad:

“A forest year”.

De los ritmos casi eternos de la naturaleza, de los cuales compartimos todo, gozamos y sufrimos al ser materia viva consciente de ello.

“Manhattan in motion”.

Una ciudad, la ciudad planetaria, la ciudad con mayúsculas, patio de hedores y escenario de grandezas, como en un inmenso pastel lleno de frutas sabrosas y clavos partidos. Imprescindible.

“Momentos”.

This is the end, beautiful friend, this is the end, my only friend, the end…

…cantaba Jim Morrison a los chicos que luchaban en la inútil (como todas) guerra del Vietnam; genial corto de Nuno Rocha, la vida de todos depende no sólo de ti, depende de los demás y en muchas ocasiones creemos estar protegidos ante la indignidad… pero no es así, cualquiera puede verse pisando charcos con roídas zapatillas.

·Vídeos bajo licencia propia·

 

.Un paseo por la Deep Web.

9 de abril de 2013

abuelas-y-ordenatas_thumb     Las crisis que afectan a los seres humanos no dejan de ser un hueco que el destino nos reserva en la casi eterna rueda de la vida. De forma cíclica, las crisis económicas, de poder, de moral o religiosas siempre regresan a cumplir su cita y si te toca con el paso cambiado entonces verás cómo duele la vida. Ahora ya nos tocaba. Hace ya unos cuantos años muchas personas pensábamos que la creación de riqueza sustentada en ese componente tan humilde pero poderoso llamado ladrillo no podría tener mucho futuro. No hacía falta ser economista, sólo bastaba abstraerse a la doctrina de tu partido político preferido y pensar con sentido común. Pero los piraos somos pocos, aquéllos lodos junto con los posteriores fangos nos han hecho estar en la peor posición posible cuando acecha una crisis: de culo. Ahora ya inmensos en la ausencia de excesos y vanidades, de mentiras basadas en engaños y de avaricia en estado puro, nos llevamos las manos a la cabeza sin pensar que tuvimos oportunidad de evitar esto o, al menos, paliar su efecto. Y encima, esta vieja y ridícula Europa fuerza la voluntad de sus gentes con tal de salvar las cuentas de resultados de corporaciones y de entidades financieras en un ejercicio de malabarismo asimétrico. Las entidades financieras y las empresas son parte esencial del sistema que hemos elegido como “modus vivendi” pero también los trabajadores. Esta Europa no es la Europa de los mercaderes que tuvo imperios económicos dónde no se ponía el Sol, no es ya la Europa de la cultura milenaria germen del derecho y pensamiento más avanzado y justo, tampoco es la Europa de los pueblos llenos de sabiduría y tradición, del pensamiento griego, del resurgir renacentista o la revolución industrial. Esta es una Unión Europea forzada como las casaderas de la edad media por el interesado derecho de pernada, es la Europa del dinero puro y duro y, lo peor, por muy torpes e inútiles que se muestren sus gobernantes, será así por muchos años.

     Y después de esta recurrente charla, aburrido por encontrar siempre las mismas noticias ante algo que lo tenemos que sufrir con sangre de caracol y dejar pasar con la resignación de un huracán atlántico frente a Nueva Orleans, me dispuse a emplear parte de una pasada noche del fin de semana proletario a ver “qué se cuece” por la “Deep Web”… uhhhhhh… suena territorio misterioso y como todo lo oculto o poco accesible, fruta del paraíso que lleva a cometer continuos pecados. La Deep Web o Deepnet se puede explicar de la siguiente manera: si crees que utilizando cualquier buen buscador de Internet accedes a casi toda la información de tu búsqueda, estás más perdido que una ballena frente a las costas de Japón.

     Los principales motores de búsqueda en la web están continuamente recopilando información sobre las webs activas o no, indexando contenidos de todo tipo y género gracias a las arañitas (web crawlers) que recopilan información para que nosotros podamos localizar en décimas de segundo cualquier dato o archivo. Pero puede parecer que tenemos acceso a casi toda la información volcada en la Web; si escribo en Google el nombre de una diosa como Charlize Theron, este magnífico buscador me ofrece instantáneamente más de cincuenta y dos millones de referencias dónde aparece este nombre. Esto sólo en el idioma español y sin utilizar filtro alguno como imágenes, textos, sonido, extensiones de archivo, etc. Pero este resultado, sin dejar de ser impresionante, se aleja muchísimo de la verdadera capacidad de almacenamiento actual de Internet. Aquí entramos en zona de aguas turbulentas, de acceso a un contenido no apto para todos los públicos: el oscuro abismo, je, je. Se estima que más del 80% del contenido subido a la web permanece fuera del alcance de los principales motores de búsqueda, sin exagerar un bit.

     Llevo ya muuuuucho tiempo metido en esto que se llama Internet, desde aquéllos felices años 8081A9FCAE2_thumb cuando me conectaba a 9.600 bps a los dos mejores proveedores de acceso que eran Compuserve y America Online y entraba en foros utilizando los BBS para cotillear qué se cocía (tecnológicamente hablando) por el imperio y sus posesiones, mientras en la vieja piel de toro aún nos asustaban con golpes de estado, naranjitos y comedias penosas… Es decir, que en esto de navegar (hermosa palabra) por Internet tengo mucha mili. Y, lo confieso, siempre me ha gustado buscar lo raro, extraño, original o fuera del alcance de otros aún a riesgo accidentes cibernéticos. Así muchas veces me tocaba formatear el disco duro y reinstalar el OS porque algún virus indeleble de los temibles rusos saltaba por encima de (los entonces) rudimentarios antivirus (no existían firewalls) y se instalaba cómodamente en la terraza de mi PC. Pero este es el precio de la curiosidad humana.

     Y como soy un búho al que le encantan los amaneceres, me dispuse a entrar en el “inframundo”, en el lado oscuro, protegido por las armaduras más sofisticadas.

     Botón técnico: ON

     Activo el router de mi línea de fibra óptica (a 100 Mb de vicio) conectado por Ethernet a mi ordenador (nunca por Wi-Fi porfa); en el modo GOD (administrador con todos los privilegios), previo backup en disco externo de las fotos familiares y de las diosas, desactivas cualquier innecesario programa de arranque o de sistema que ralentice, encriptas las carpetas más sensibles, actualizas y activas todo lo activable en el antivirus para que revise cualquier archivo de entrada y de salida, colocas el firewall en la posición de “muralla de Ávila”, ejecutas un antimalware reputado por si los “anofeles digitales” y los rootkits intentan caparte, si puedes ejecutas el navegador elegido en un “sandbox” para que no se escape nada, activas la “cebollita” del TOR para que no pillen tu proxy/IP (es la puerta de entrada al inframundo) y con los ventiladores del PC a tope de revoluciones, cantas una salve rociera para invocar protección adicional.

     Botón técnico: OFF

     A partir de aquí, compruebas que la familia dormita plácidamente, te despides de ellos con un beso más o menos casto, te haces en la Nespresso un ristretto doble, cierras la puerta del salón, sientas tus sólidos glúteos… y utilizando redes como Onion, Tor, Chrome DeepWeb, freenet, Skillroad, Torch, The Abyss, Pastebin.com, etc. (y otras que me guardo “pa mi solito”), y, ¡voilà!, accedes a las profundidades más ocultas y sórdidas de la WEB, a contenidos ni mejores ni peores que los que nos rodean porque una cosa debe quedar clara, no se puede “demonizar” internet, todo, todo, todo lo que aparece en la web existe en la vida real. Eso sí, de vez en cuando miras de reojo por encima de tu espalda… por si un equipo de Navy Seal están asaltando tu patio.

     Y te encuentras con toda la maldad, miseria, inmoralidad, podredumbre y vergüenza del ser humano en estado puro, una realidad tan dura que a veces sientes ser espectador de una película muy bien hecha pero enseguida caes en la cuenta que el ser humano es así, que el mal siempre nos acompañará porque lo llevamos en nuestro genoma, es una fiera, tan sólo tenemos que enseñar a  domesticarla. Al cabo de años y años de contemplar, cómodo y aislado en tu casa, ese “corazón de las tinieblas” del ser humano, debes dar gracias por no haber nacido en un “slang” de la India o caer en el barrio Parajes del Sol de Ciudad Juárez. Pero todo lo que habéis podido oír existe y más… es territorio comanche dónde algunas leyendas urbanas son reales.

     Desde ofertas de sicarios a sueldo de la nueva moneda virtual llamada BitCoin dispuestos a cortar dedos, orejas y así hasta cometer asesinatos más o menos sofisticados hasta mercados de armas ajenos a la crisis y a la más mínima sensación de piedad; lucrativas ventas de medicamentos (en su mayoría falsificaciones) que elevan órganos o duermen clientes de putas mal 240px-Bitcoin_thumbavenidas; decenas de redes pedófilas dónde canallas comparten fotos estremecedoras con increíble naturalidad; tienes acceso a drogas de diseño con servicio de mensajería incluido en el precio; falsificadores que te consiguen pasaportes, identidades o títulos académicos casi perfectos sólo enviándoles tu fotografía; referencias con fotos y localizaciones de fábricas con cientos de niños trabajando en hacer muebles de nombres nórdicos que lucimos en nuestras casas o los lindos juguetitos de la tienda del chino del barrio; tráfico de órganos humanos desde las cárceles dónde acaban sus días los condenados a muerte hasta los necesitados propietarios de lujosos lofts en los “Upper East Side” de las ciudades pijas USA; tráfico de bebés en adopción a la carta, trata de chicas tan blancas como deseadas por muchos jeques; todo tipo de manuales que te enseñan desde la forma más eficaz de lapidar a una mujer adúltera hasta cómo fabricarte una mina “Claymore” casera; acceso a mercancía tecnológica robada (teléfonos móviles, GPS, ordenadores); imágenes “gore” de personas descuartizadas en accidentes, asesinatos o en actos de guerra; documentos políticos y comerciales, secretos o no, con información sensible como emails, visas o direcciones robadas a bancos de datos, etc.

     Bien es cierto que se debe ser muy crítico y escéptico con la autenticidad de todo esto, encuentras todo lo imaginable y debes intentar discernir qué es verdad y qué es engaño, un ejercicio que resulta a veces casi imposible; pero una cosa es cierta, aunque de todo ello sea cierto el 1%, la inmundicia que genera el ser humano con sus semejantes es inmensa. Pero, insisto, el mundo real es así, Internet sólo es una representación del mundo real.

     Y por si alguno se lleva las manos a la cabeza o profiere algún exabrupto, no me lleva un ánimo morboso navegar por este inframundo, ni mucho menos; a la mayoría de lo encontrado sólo se accede por invitación o entrando en contacto directamente con delincuentes. Muchas atrocidades que uno puede encontrarse aparecen al poco tiempo en cualquier telediario o web de la “superficie”. Como muchas personas, intentas obtener un poco de justicia, ayudar a mejorar el mundo, y envías enlaces en los que se están cometiendo y permitiendo delitos muy graves a la Unidad de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional o a la Guardia Civil. Ellos mismos te agradecen la colaboración pero ellos mismos te dicen lo ardua de su tarea cuando la ley les impide utilizar los mismos medios que los delincuentes para combatir las atrocidades.

     Confieso que sales de la Deep Web, a la superficie, deseando respirar aire limpio y más puro. Pero resulta curioso pensar que los que estamos en la superficie nos encontramos a salvo de los delincuentes y que, incluso, no colaboramos inconscientemente con ellos. Nada más lejos de la realidad. Hay delincuentes “consentidos”. Las enormes compañías que gestionan y ofrecen contenidos en Internet se valen de la información que aportas para marcarte cual vaca estabulada a quien ordeñar toda tu vida.

     El pasado jueves, tomando el café de media mañana tan típico de nuestra cultura, estaba charlando con el camarero del bar. Este me comentaba que siempre es celoso guardián de su intimidad y que apenas aporta datos más allá de los necesarios. Mientras, le veía revisando (cotilleando) comentarios y fotos que amigos del feisbuk habían colgado en la aplicación “ad hoc” de su teléfono móvil. Feisbuk es una pésima red social, de pésimo diseño y pésima privacidad, tiene cierta utilidad pero la inmensa mayoría la emplea para engrandecer su ego o alimentar su ansia cotilla. Pero el camarero insistía que los jefes de feisbuk “no me van a sacar nada de mi vida privada que yo no quiera”… ¡ele!. Yo le comenté que feisbuk sabía exactamente dónde vivía, él me dijo (algo sobresaltado) que nunca había dado la dirección a nadie. Le pedí su móvil y le enseñé qué condiciones había aceptado al descargar la aplicación de feisbuk en su móvil: acceso a tu información personal, ubicación, comunicaciones por red, almacenamiento, llamadas telefónicas y contactos almacenados. Me dijo que no tenía activado por defecto el GPS de su teléfono… mira, le comente, feisbuk, como muchas otras compañías, está llena de personas muuucho más inteligentes que tú, les has dado acceso a casi toda la información que tu teléfono genera y entre esta información está el posicionamiento por antenas de telefonía móvil, algo que no desactivamos nadie. Fácil, feisbuk recibe los datos y los “trace route” diarios de los recorridos que realizas a través de su aplicación… a partir de aquí es bien sencillo saber cual es tu domicilio, siempre acabas durmiendo en tu casa.

     Como bien dijo Miguel del Fresno en una conferencia a la que asistí:

…si te lo dan gratis es que tú eres el producto, gilipollas“.

·Fotografías bajo licencia propia. Texto bajo licencia Creative Commons·