.Viaje al pasado & Luces sobre Darjeeling.

.¡Oferta!, ¡viajes de ida y vuelta al pasado!.

31 de enero de 2013

-Buenos días, quería un billete al pasado.

-Buenos días señor, dígame a qué fecha concreta.

-Sí, mire, el 17 de abril de 1960, es la fecha de mi nacimiento, je, je.

-Tiene que especificarme una hora.

-Ah, bueno, sobre las 3 de la madrugada, yo nacía a las 4.

-Mire, tiene una oferta en preferente, aislado de vibraciones, con garantía

de ausencia de efectos secundarios y seguro de vida incluido.

-¡Uf!, pero me saldría muy caro. Deme clase turista,

-Por favor señor, introduzca su “identivisa” en el lector y coloque su dedo índice

en el soporte para verificar su ADN, por motivos de seguridad claro.

-Bien caballero, en su “cloud” cerebral tiene ya descargado el billete, puede

comprobarlo, por supuesto ida y vuelta.

-Oiga… no sería posible sólo ida…

-Mire, la “cronopolice” tiene reglas muy estrictas, no es posible… pero (susurrando)

siempre puede quedarse usted en ese pasado y enviar a este presente a usted mismo

recién nacido, al fin y al cabo tienen el mismo ADN.

     Brainstorming sobre los viajes en el tiempo, sin orden ni concierto, como deben ser estas tempestades de ideas y tonterías, pero con principio y final, como mandan las leyes de nuestro universo.

astromono_thumb     Los viajes en el tiempo siempre han fascinado a los seres humanos de cualquier raza, sexo, ideas, sentimientos, condición o integridad, es decir, si alguna faceta de nuestro universo nos ocupa y preocupa y nos invade desde el inicio de nuestra concepción ésta es el tiempo y su preocupante transcurrir. Quién no ha deseado al albur de licores espirituosos o subidas hormonales, en una fugaz huida de los problemas terrenos, el tentador hecho de poder retroceder unos años para enmendar acciones de las que no podemos estar muy satisfechos, curiosear tan solo en épocas pretéritas para darnos cuenta que, en esencia, la vanidad humana apenas ha retrocedido o asistir a una memorable y sangrienta batalla cómo espectador de la barbarie humana. Y quien no ha deseado, con intensa fuerza, conocer cual sería su destino ante una decisión crucial a tomar, preguntarse sobre las relaciones futuras más que sociales con esa chica o chico o, algo menos sensiblero, traerse al presente la relación de los números de un sorteo millonario que te permita comprarte el tan ansiado avión tuneado; los casi infinitos cruces de caminos que la vida nos ofrece y que, de los cuales no disponemos de la suficiente información para predecir su futuro desarrollo, caminos dependientes no sólo de nosotros sino del entorno social y natural en que nos desenvolvemos. Acaso será así, el futuro, una lotería en la que sólo podemos elegir entre números pares o impares pero la cifra exacta nos la proporcionarán nuestras decisiones y, lo más insoportable, las decisiones de los demás.

     Creo que ninguna actividad creativa que el ser humano ha desarrollado desde el nacimiento de una conciencia y una inteligencia (semillas de la creatividad y del pensamiento), ninguna repito, ha obviado e intentado imaginar las múltiples formas para viajar en el tiempo o, con lógica sencillez, para observar el pasado y conocer el futuro: siempre se han intentado buscar formas de visitar lo sucedido y lo que sucederá.

     En el arte, el pensamiento o la ciencia, se habla del futuro en muchas claves y de diversas formas dependiendo del grado de rigor que empleemos en ello. Por ejemplo, un director de cine podrá crear casi toda una ciencia paralela con tal de ofrecer a los espectadores una forma de viajar en el tiempo utilizando, por ejemplo, los taquiones (partículas hipotéticas capaces de velocidades hiperlumínicas) aunque solo sea durante las dos horas que dura una película. Un escritor hará lo mismo con la ayuda de esa fuerza dependiente de las personas y de sus mentes que llamamos imaginación, aliada magnífica para construir tecnologías imposibles. Un filósofo dará rienda suelta a complejos ajustes neuronales que le permitan definir qué es el tiempo, ese especie de imparable fuerza que ajusta y delimita nuestras vidas y la propia evolución de la naturaleza conocida.

     En esta lid, creo que los seres humanos pecamos de cierta vanidad al querer definir y entender un concepto tan escurridizo y (por el momento) imposible de controlar; deberíamos ser algo másscreenshot_4_thumbhumildes y reconocer que ningún ser humano de ninguna rama del conocimiento y pensamiento actual sabe con seguridad cuál es el verdadero sentido del tiempo. Desde el punto de vista de la mecánica clásica, aquélla que nos rodea y modifica nuestra escala de magnitudes, se define como una magnitud física derivada de comparar la duración entre dos estados sujetos a un cambio… buena aproximación. En la mecánica relativista (léase Einstein) la cosa cambia porque dicha definición depende de la posición y velocidad del observado con respecto al sistema de referencia del observador. Nos podemos mover hacia cualquier punto dentro de nuestro espacio tridimensional, pero no así dentro de nuestra referencia temporal. Aparte, falta por definir el tiempo desde la mecánica cuántica, casi nada. “Complicamos” un concepto ya extremadamente complicado en si para darnos cuenta que las tres únicas referencias genéricas de tiempo (presente, pasado y futuro) quizá, solo quizá, se reduzcan a una sola: ¡ya!, ¿y el resto?, toca imaginar, y mucho.

     Recordad que estoy en pleno “brainstorming” y puedo decir lo que quiera.

     Dentro de esta inmensa caja de Pandora, sí se puede esquematizar algo el tema del viaje en el tiempo:

     Respecto al pasado temporal varias consideraciones a resolver:

1) Sí es posible viajar al pasado porque éste ya ha sucedido, con tres posibles ítems:

     1a) Sí es posible viajar al pasado, pero sólo como meros observadores

     de él a través de una pantalla dónde se proyecten dichas imágenes

     con la posibilidad de movernos por ese “espacio temporal”.

     1b) Sí es posible viajar al pasado como entes físicos e interactuar

     en él.

     1c) Si es posible viajar al pasado y movernos por el entorno pero

     “algo” impediría esa “interactuación” física, estaríamos aislados

     como “fantasmas” en esa pasada realidad.

2) No es posible viajar al pasado, no existe ley física que mantenga

cohesionada la estructura de la materia sin cambio temporal ni se permiten

existir en ese espacio temporal.

     Respecto al futuro temporal:

2) Sí es posible viajar al futuro:

     2a) Sí es posible viajar al futuro porque es posible viajar al pasado. Y se acabó.

     Me explico, si se puede viajar al pasado, una vez allí el regreso es un viaje

     al futuro “per se” (cómo mola esta expresión). En buena lógica humana de pensamiento

     si el futuro no ha sucedido no podemos “crearlo” de la nada, pero en la física

     teórica esto no es así.

screenshot_5_thumb     El prestigioso físico Michio Kaku, en su libro de divulgación científica “Física de lo imposible”, dedica un capítulo al jugoso tema del viaje en el tiempo englobándolo dentro de la categoría de “Imposibilidad de clase II”, es decir, tecnología al límite de nuestro conocimiento del mundo físico y tan sólo alcanzable en miles de años… puede parecer algo exagerado este plazo de consecución, pero estamos en territorio exótico de “agujeros de gusano” y “cuerdas cósmicas”, estructuras que alterarían de forma extraordinaria toda la física newtoniana y relativista, y que por el momento, seguirán en la confusa (y a veces poco lógica) esfera de los físicos teóricos. Kaku explica algo elemental en la física relativista cuando se afirma que el viaje en el tiempo al futuro es posible cuando el viajero se desplaza a velocidades relativistas con respecto al lugar de referencia desde donde ha salido su nave. Para el viajero espacial a velocidades casi-lumínicas, su tiempo transcurriría más lento que para las personas que se han quedado en el lugar de origen. Esto no es nuevo pero, ¿realmente esto es viajar al futuro?, para el viajero podría haber transcurrido un minuto cuando para el resto serían años, más bien parece una dilatación del concepto de tiempo.

     En el viaje al pasado Kaku describe de forma muy clara las tres posibles paradojas lógicas que pueden sucederle a un viajero:

     -No existe el libre albedrío. Un viajero temporal estaría obligado a repetir su pasada historia y aunque creyese modificarla tan sólo estaría repitiendo algo ya producido sin darse cuenta de ello.

     -Existe el libre albedrío, pero de forma parcial. Podemos modificar el pasado pero limitados por leyes desconocidas, así podríamos cambiar determinadas cosas pero algo nos impediría matar a nuestros padres antes que hayamos nacido.

     -Multiuniversos, podemos modificar pasado y futuro a nuestro antojo pero cada cambio provocaría la creación inmediata de un universo paralelo con diferente evolución. 

     Yo, humilde, y aprovechando que estoy en plena creación “brainstórmica” meto el dedo en el ojo de los optimistas pensando en un “principio de incertidumbre temporal” que regiría el viaje en el tiempo en uno u otro sentido e introduciría una incógnita sin posibilidad de resolución, integrando los tres supuestos anteriores con la misma posibilidad de sucederse cualquiera de ellos, algo tan inestable que casi haría desaconsejable el viaje en el tiempo. Esta incertidumbre no sería posible resolverla porque el regreso desde ese pasado estaría afectado por el mismo suceso, por lo tanto el viajero no podría asegurarse un tranquilo aterrizaje en “su” presente.

screenshot_6_thumb     En el genial y muy instructivo libro del admirado Martin Garner titulado “AJÁ”, se habla de una muy original máquina para observar el tiempo pasado (sin posibilidad de interactuar). Las ondas de luz salen de nuestro planeta hacia el espacio desde siempre. Imaginemos que estamos en una lejana galaxia y dentro de una civilización capaz de haber desarrollado un sistema de observación vs telescopio que, enfocando hacia nuestro planeta, podría seleccionar las secuencias de luz que partieron de la Tierra hace 1000 años, estaríamos observando hechos pasados que están viajando por el medio interestelar. Esta sería una forma muy elegante de poder viajar en el tiempo hacia el pasado y no tener que lidiar con los problemas consecuentes a la interacción: “…¿qué pasaría si matases a tu padre en el pasado antes que nacieras?”, “…¿qué pasaría si nos cargamos a golpetazos a todos los Tiktaalik que, inocentes, salían de su medio marino a conquistar la tierra seca y de los cuales descendemos todos?”.

     Sigo, puestos a imaginar… se podría definir como unidad básica de ese “ya” propuesto anteriormente el “cronobit”, unidad esencial de información temporal almacenable por medios aún no inventados (no vale la grabación digital actual) e imposible de manipular su contenido, por lo cual no existiría el pasado o el futuro como eventos anteriores o posteriores al presente sino que existirían unidades de información a modo de “fotogramas” en tres dimensiones físicas marcadas en una secuencia temporal que tan solo mostrarían una evolución de un entorno físico.

     Podemos introducir una forma más sofisticada de viajar en el tiempo. Imaginemos que el concepto de “Matrix” existe… es decir somos una inmensa y sofisticada simulación virtual dentro de un inconmensurable ordenador controlado por una inteligencia superior. Así todo, nuestro pasado como “avatares” digitales estaría grabado y se podría acceder a cualquier punto de nuestra existencia pasada. ¿Y el futuro?, bueno, dentro de un complejo algoritmo que es capaz de “virtualizar” todas las relaciones y evolución de un presunto organismo vivo con sus células, también sería capaz de “crear” un muy probable futuro cruzando todas las variables de dicho avatar con el resto de avatares y dentro de su ecosistema (sociedad), así el viaje al futuro dentro de “Matrix” estaría regido por la más alta probabilidad para producirse determinados comportamientos y Matrix nos presentaría el escenario más probable para nosotros dependiendo de nuestras características e las interrelaciones creadas anteriormente.

     Si el viaje en el tiempo fuese posible o bien habría que ceñirse a alguna de los anteriores supuestos o bien crearía un verdadero estado “caótico” por el simple hecho de interaccionar con entornos físicos pasados o futuros. Esto es, como bien dijo Hawking (aunque luego dio marcha atrás) ¿porqué no tenemos turistas del futuro entre nosotros?. También se puede pensar que una tecnología que permite los viajes en el tiempo, también ha creado la invisibilidad…

     Aunque existen famosos “Hoax” de supuestos viajeros en el tiempo como una fotografía de 1941 con un tipo que “no cuadra” físicamente con el resto o los fotogramas en una película de Chaplin dónde una señora parece hablar con un teléfono móvil en el año 1928, otra agraciada señorita en 1938o, el colmo, una jovenzuela allá por 1950 con un iPad en su mano

     Y si empezamos a emparejar el concepto de tiempo con el de religión… ¡Guau!, casi nada, los interrogantes crecen y, además, con mayor desasosiego porque estamos hablando de algo tan variable en el tiempo como las diferentes religiones que cohabitan en nuestro planeta; religiones, formas muy íntimas de creencia en otra vida incluso en reencarnaciones o en final del tiempo cuando desapareces físicamente; religiones sin unas leyes comunes (como ocurre en ciencia), que han evolucionado con el hombre (cuando tenían que ser inmutables) y que ofrecen soluciones existenciales muy dispares. ¿Se ven los dioses de las religiones afectados por el tiempo?. Que yo sepa, los fantasmas llevan el atuendo de la época en la que fueron vistos…

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     Creo que el concepto de tiempo conlleva una cualidad intrínseca e insobornable: su dirección imparable creando futuro constantemente, el tiempo no se puede detener; además creo que el concepto tiempo va íntimamente relacionado con el concepto evolución, transformación, movimiento, porque esto desarrolla cambios continuos en sistemas físicos desde el comienzo de nuestro universo. Se podría ejercer la siguiente pregunta referida a un sistema físico, si la evolución tomada como cambio inherente, constante e imparable se detuviese llegando al mundo de las partículas elementales ¿se detendría el tiempo?. Todo evoluciona, se transforma, desde una estrella hasta una simple hormiga, todo lleva un cambio que se define casi con el mismo sentido que atribuimos al tiempo, al menos al tiempo newtoniano.

     Como recomendación a las decenas de películas que se han realizado sobre el tema, aparte de la entrañable adaptación al cine de la novela de H.G. Wells “La máquina del tiempo“, aconsejo visionar dos films muy poco conocidos: “El sonido del trueno” buena aproximación a los efectos de interactuar en el pasado y “Nivel 13” anterior a Matrix (en realidad los directores de Matrix copiaron la idea) muy interesante y de buena factura estética, mezcla este concepto con el viaje temporal y con el amor.

     Como esto no deja de ser un “brainstorming” y en este concepto entra toda locura y todo disparate, mejor lo dejo aquí. Al fin y al cabo el tiempo, fiel aliado de los seres vivos, siempre acaba por cogerte del pescuezo por mucho que intentes huir de él con cremas, gimnasio o papel de aluminio.

      Acabo este escrito el día 31 de enero del año 2013 del vigente calendario gregoriano, a las 20:33:33 horas CET, justo cuando escriba el punto final de este frase.

Ahora ya estoy en el futuro.

·Texto bajo licencia Creative Commons· Prohibida su reproducción fuera de los términos de licencia.

 

.Desde anfetaminas hasta antípodas.

24 de enero de 2013

c_trnsitosThe elements according to relative abundance, gráfico algo “psicodélico” pero instructivo que representa mediante el tamaño de la casilla correspondiente en la tabla periódica, la abundancia de los elementos químicos en la superficie terrestre.

GIF animado, es una pequeña tontería pero resulta hipnótico y muy bien diseñado.

El Sol desde la superficie, ¿cómo veríamos el Sol si estuviésemos en la superficie de los diferentes planetas?

The antipodas map, curioso mapa, ¿qué país o continente nos corresponde con las antípodas nuestras?; y digo curioso porque se puede observar como para la inmensa mayoría de países sus antípodas resultan situarse en mares y océanos.

Metanfetaminas, AVISO imágenes muy duras, efectos del consumo de metanfetaminas, demoledoras fotografías que deberían verse sin pudor.

Publicado en Documentos

.Luces sobre Darjeeling.

17 de enero de 2013

     Se acabó otro año y siempre tendemos a renovar promesas o, al menos, intentar logros que durante los anteriores meses no hemos podido comenzar o hemos querido aplazar, lo cual es más reprobable. Resulta bastante curioso este hecho, dejar pasar el tiempo en pos de una frontera tan señalada como artificial como es el fin de un año y el comienzo de otro. Parece como si realmente este absurdo pero necesario convencionalismo nos intentase regir las vidas y los sentimientos cual misteriosa fuerza.

     Cada vez me fijo y me admiro de la inmensidad de acciones que suceden entorno nuestro; acciones muchas veces diluidas en esa estúpida forma de existir llena de prisas y agobios más cuando somos dichosos de haber nacido en esta sociedad quejosa de crisis de excesos y rebosante de egoísmos. El consumismo nos incita a desarrollar un sentido aparte del común dispuesto a no dejarnos disfrutar de los pequeños placeres nada ocultos a ojos curiosos: el frágil silencio que, si nos empeñamos en ello, podremos escuchar con paz, las miradas furtivas pretenciosas de nada pero buscadoras de algún inocente roce, poder escuchar frases amenas al ritmo de una amistad compartida, contemplar un frío amanecer abrazando una caliente taza de café, acechar desde la distancia personas diferentes e intentar imaginarte en su piel, pararte bruscamente en mitad de una nerviosa multitud y observar cómo te esquivan, no parar de decir hola, gracias y adiós y cruzar los dedos para que no sea el eco quien conteste, sobrepasar la anchura de tus ojos con tu sonrisa… incluso aquéllas tragedias más mal que bien repartidas, nos pueden servir platos de frío sobrecogimiento que nos hacer valorar los cálidos encuentros con lo mejor de nuestras vidas.

     Hace unos días transitaba por la calle pensando en el retraso tan poco cortés que esos Reyes Magos de Oriente de los católicos se empeñan en repetir año tras año. Cerca pude observar cómo unas personas se agrupaban en la acera mirando a la contraria. Somos animales curiosos y cotillas así que me uní al grupo. El seto de la mediana impedía observar con nitidez qué estaba sucediendo al otro lado, pero tres coches de policía municipal, dos ambulancias y toda la avenida cortada al tráfico no hacía presagiar nada bueno. Pude al fin, a través de un hueco del seto, observar a un médico de la ambulancia haciendo el inconfundible movimiento vertical con sus brazos sobre un torso desnudo. Sobrecoge saber que ese ser humano está a un pase de la muerte y nosotros asistimos como espectadores a ese real drama de forma gratuita. Llegaron dos ambulancias más y soy testigo del esfuerzo de cuatro médicos turnándose durante los 20 minutos que estuvimos esperando en la animada y soleada acera. No dejaron ver nada más, colocaron la carpa y cada uno nos separamos en diferentes direcciones. Me quedé con un mal sabor de boca porque la policía no me dijo si esa persona había sobrevivido. Al siguiente día busqué por la Web alguna información… no había podido sobrevivir, era un joven de 27 años que no vería llegar a los tardones de los Reyes Magos.

     La vida es una montaña rusa, sabemos que todo tiene un comienzo y sales al mundo con ímpetu, sabemos que todo tendrá un final más o menos ralentizado por nuestra condición humana, pero desconocemos el recorrido y así unas veces estarás en lo más alto disfrutando y en cualquier momento, sin avisar, puedes acabar como ese chico tan joven, tirado en la insulsa umbría de una fría acera.

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     Ese mismo día, por la tarde, la alegría y el placer de compartir unas horas de mi tiempo se hizo realidad, como otros años, con personas de esas que llaman "técnicamente" disminuidos psíquicos, casi un obligado eufemismo para etiquetar a seres humanos que piensan y actúan de forma diferente a la nuestra, tan sólo eso mismo. Horas de intensa compañía que borraron el mal trago de la mañana y me elevaron a lo más alto en mi particular montaña rusa. Entonces sí, los Reyes Magos llegaron puntuales para entregar regalos y merienda, afecto y sobre todo una compañía que, algunos de ellos, habían recibido con poco disimulado esfuerzo. Fue un magnífico regalo de Reyes Magos… para mi… la risa, la curiosidad, la alegría, el asombro, el agradecimiento que nos otorgaron estos chicos y chicas. Siempre pensaré lo afortunados que somos por conocerles… que un chico o chica te sonría porque, simplemente, hablas con él, le escuchas y entras en su mundo, un mundo distinto pero tan real como el nuestro; su universo se rige por las mismas leyes pero ellos las sienten de diferente manera, un entorno a respetar, a cuidar, a mimar como semejantes  que son y a defenderles del espacio banal y frío de esta sociedad que nos hemos labrado.

     Siempre en estas señaladas fechas, en los países acogidos a la celebración de la Navidad, parecen aflorar a borbotones los más sinceros y amables sentimientos, hacia nuestra familia, hacia los cercanos amigos e incluso, guardas un poco para el resto del que no has sabido durante todo el año; en estas fechas nos adornamos de empatía tal y como adornamos el árbol o el nacimiento.

     Y una noche entre la santa Navidad y el pagano fin de año, en una de esas resacas de fiesta339724_thumbfamiliar recordando hazañas casi olvidadas, me quedé hasta tarde (algo bastante común en mi) para intentar aprovechar el silencio y la calma después de horas y horas de fraternal batalla. Terminando la re-lectura de “Azafrán” un libro que habla sobre el amor entre una cristiana y un musulmán en la "España" anterior a la conquista de Granada (amor posible gracias al entente cordial entre las tres poderosas civilizaciones monoteístas) e intentando dilucidar entre el visionado de la entrañable película "¡Qué bello es vivir!" o la brutal y necesaria "Amar peligrosamente", la pereza física me venció para dar pábulo y aventura a la imaginación intentando poner nombre a cada bombillita de navidad. Llenamos la casa de brillantes luces de colores, me encanta, pero eso sí, luces estáticas sin esos parpadeos de tan escaso gusto y estilo que se pueden observar en algunos domicilios, nerviosos parpadeos lejanos al espíritu de paz y sosiego de esas fiestas. Además siempre encendemos velas encerradas en coloridos vasitos que otorgan una atmósfera mezcla de templo zen, capilla románica y oratorio amish ¡casi na!; hasta la ya gastada vela de la corona de Adviento, roja ella, resplandecía en la penumbra del salón compitiendo con la "sin-rival" luz de una bombilla china de bajo consumo y alta indiferencia.

     Habiendo comprobado que ya toda mi familia se encontraba en reposo nocturno absoluto (nada de stand-by): mi chica dormía ajena al mundo en su posición preferida cual estrella de mar "Esther Williams" de secano con los brazos cruzados sobre su cabeza y en diagonal, mi hijo mayor caído en el tenebroso lado oscuro de la adolescencia al compás de algún ritmo indie esperando el último mensaje de cariño de su novia y el pequeño rodeado de sus diecinueve fieles peluches que, aparte de compañía y poder, le regalan calor en el frío invierno. Entonces me dispuse a esperar a las musas, esas regordetas chicas que, de vez en cuando, tienen a bien hacerme pensar un poco, aunque (lo confieso) en otras ocasiones me llegan a provocar sonrojo. No las he podido observar, las musas existen y he notado su olor mezcla de mimosa temprana de primavera y calientes castañas de otoño y he sentido el aire que agitan al mover senos y caderas. Y como tardaban en caer sus rotundos culetes sobre mi cabeza, me entretuve mientras en confesar, expiar y enmendar pecados y olvidos a mi fiel conciencia porque, para estos íntimos menesteres, no es necesario el concurso de purpurado alguno ni becario del espíritu, tan sólo tu propia conciencia como testigo de tus faltas o errores ocultos bajo esa barriga de indiferencia y desapego a la humanidad que muchas veces nos obligan a adoptar.

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     Y en el calorcito del hogar, apurando una taza de delicioso té Darjeeling Kaley, en la paz de voces queridas ya dormidas, sentado cómodo en ese sagrado e intransferible territorio que uno posee en cualquier sofá casero, me asaltan sin piedad los recuerdos de años pasados como trasto de infancia y esperanza adolescente y me acuerdo de las personas perdidas en mi tiempo de vida, queridas unas y respetadas otras más nunca olvidadas. Los recuerdos son buenos, incluso los malos recuerdos nos hacen estremecer de gozo o entristecer de pena, pero son necesarios para establecer un tiempo presente y no vagar por la vida como muertos vivientes. Nos hacen ver dónde se encuentra esa delgada línea roja que separa oír de escuchar, vegetar de vivir o ignorar de amar. Esa memoria, ese recinto oculto de intensas vivencias que remueve vellos primero y sentimientos después, más aun si sabes a ciencia cierta que un día, espero lejano, todos formaremos parte de esa mermelada agridulce que constituyen los recuerdos.

     Y para darle cierto espíritu infantil, intentaba con éxito emparejar los recuerdos que me brotaban de la memoria con el leve movimiento de la llama de la vela más cercana a mi, creyendo ver oscilar dicha candela, quizá, al ritmo de pensamientos azuzados por mi imaginación. Pero la mimosa y la castaña me borró cualquier brizna espiritual, el grácil contoneo de la llama lo estaban produciendo los rotundos contoneos de las rotundas caderas de unas cuantas musas invisibles a la vista pero no al resto de sentidos; ¡ah, entente roto por motivos bastante más lejanos a lo predicado!.

     Otro sorbo de Darjeeling y otro juego propuesto. Ahora con las luces multicolores… azul,musas_thumbnaranja, rojo, verde, amarillo, colores de la Navidad que no he llegado nunca a entender cómo no se prodigan el resto del año. Ajusto cada lucecilla con un familiar o amigo intentando sacar lo mejor de cada uno, que lo tienen. Esa azul será… la roja seguro que… la verde se parece a… en fin, aparte del pato a la pekinesa, los tallarines, la seda y la brújula, estas lucecitas de multicolor espectro son de las cosas más loables que los chinos nos aportan.

     Ya tarde, dejo mi parcela del sofá, apago las velas despidiéndome de mis antepasados y desenchufo las lucecitas embroncando algunas por la falta de cariño y de amistad que han esparcido durante el pasado año, ¡qué le vamos a hacer!, muchos siguen mirándose el ombligo.

     Y cuando me doy el último trago del delicioso té indio, me doy cuenta que tal té era un no menos delicioso coñac jerezano de nombre cardenalicio… y que el té yacía frío de muerte en la cocina.

     Ahora comprendo tanta locura. 

·Texto bajo licencia. Dibujo de musas de Joanna Nieto Creative Commons· Prohibida su reproducción fuera de los términos de licencia.

 

.La Luna se cuela por celosías.

15 de enero de 2013

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Esta vez os propongo visionar sólo cuatro vídeos.

Recomiendo verlos a pantalla completa, en HD y sonido a buen volumen…

     “TRUE SKIN” de Stephan Zlotescu, un futuro, tu futuro, el futuro que nos espera, tan cercano que será tarde para arrepentirse y será pronto para expiar pecados, nada cambiará, habrá pobres y ricos y ese confortable y sufrido almohadón de la clase media.

     “ASCENDANCE” de Henry Jun Wah; tiempo fluyendo a escala no humana, paisajes que muchas personas ni siquiera se imaginan y, lo peor, nunca podrán apreciar en toda su magnificencia, comparto esta belleza con los que de verdad la aprecian.

     “Lux Aeterna” de Cristóbal Vila, todo CGI, es decir, todo generado por ordenador menos la primera imagen de M74; luz y pura poesía, luz y solemne armonía, en galaxias, recintos, celosías, sombras de envidia, haces de luz pura.

     “MOONWALK” de Mickey Schaefer. La suerte no existe. La casualidad no existe. Existen el conocimiento, la preparación, la planificación, la sensibilidad. ¿Escuchas su respiración?, ¿escuchas el latido de la Luna?, ¿sientes algo?, si no es así, te compadezco.

 

.Del fin del mundo, halos y faros.

8 de enero de 2013

     ¡Uf!, casi me olvido, han transcurrido ya días desde el solsticio de invierno y no había posteado nada al respecto… quizá esperando por enésima vez un fin del mundo… pero veo que ya entrado el invierno todo sigue igual.

                          (pulsar sobre las imágenes para mayor resolución)

     No se ha acabado el mundo, otro fiasco propio de supersticiones y religiones que llevan siglos pregonando hechos que no terminan de suceder. En la foto la constelación de Orión sobre la pirámide escalonada de Chichén Itzá conocida como “El Castillo”:

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     Un “pilar solar” en todo su esplendor en la localidad sueca de Östersund; digno de verse, este fenómeno aúna varias coincidencias atmosféricas como el orto o el ocaso del Sol, una baja temperatura en altura, la formación de cristales de hielo hexagonales y planos cayendo con resistencia a la superficie y la coincidencia de los rayos de luz solar sobre aquéllos cristales alineados correctamente:

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     El eclipse solar total del 14 de noviembre ofreció a los afortunados que pudieron observarlo, un espectáculo inolvidable. Esta composición desde Queensland en Australia muestra de forma muy gráfica y precisa el desarrollo de un eclipse solar y la belleza que la naturaleza nos suele regalar:

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     Este tipo de composiciones siempre me han encantado. Sur de África, la Vía Láctea y un pequeño bosque abierto de carcaj (otorga el nombre al recipiente de flechas que se hace con sus ramas vacías); siempre imagino qué pensarían los homínidos primitivos al contemplar el sublime cielo estrellado:

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     Cerca de Madrid, Puerto de Navacerrada, una Luna brillante cuya blanquecina luz se refracta a través de cristales de hielo en diferentes planos formando un muy poco común cuádruple halo, con Sirio y el cinturón de Orión como acompañantes a tan magnífica imagen:

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     Como es obvio, los faros me apasionan, por su estética y más por el significado del concepto de su invención: servir de guía y referencia. Esta fotografía añade otra definición (aunque imaginaria) al término: eje sobre el que gira el mundo… al menos lo parece. El conocido faro de Nauset en Cape Cod (USA) sirve de fiel modelo a tal efecto:

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·Texto y fotos bajo licencia ·